En mi colaboración anterior señalaba que el gobierno que encabeza Omar Fayad Meneses, a seis meses de su administración no ha resuelto las demandas pendientes ni ha hecho propuesta alguna de solución al pliego petitorio del movimiento antorchista hidalguense, correspondiente al año 2017.
También mencioné que el argumento, por demás archisocorrido por toda autoridad que en el fondo no quiere atender las demandas de sus gobernados, es “la falta de recursos económicos” para solventar las peticiones. Pero en ese mismo espacio hacía mención que, de acuerdo con información oficial del gobierno estatal, en el presente año la administración de Fayad Meneses recibirá 4 mil millones más que el año pasado.
Y ante nuestra insistencia, pues apremia una solución a miles de hidalguenses, fuimos recibidos el miércoles 22 de febrero, en comisión, tres integrantes de nuestro comité estatal, por parte del actual secretario de Gobierno Simón Vargas Aguilar, y como quien está acostumbrado a decir y a que se le atienda y obedezca inmediatamente, sin chistar, nos espetó en el rostro, sin el más mínimo respeto, considerando que estábamos allí en calidad de representantes, no de una colonia popular o un pueblo solitario, que también merecen mucho respeto, sino de alrededor de 100 mil familias hidalguenses, aunque no le guste o no le cuadren las cuentas al señor secretario, que: “el gobierno no tiene dinero para todas las peticiones; les ofrecemos una cantidad de 50 millones para que ustedes decidan en qué obras o acciones lo invierten” (¡sic!).
Lo cierto es que me sorprendió que el señor secretario, siendo como es, una persona con mucha experiencia política, con amplia cultura y conocimiento de la situación nacional y mundial y, creo, con algún conocimiento sobre el movimiento antorchista, deslizara tal propuesta, o quizás una insinuación mal entendida por los que en dicha reunión nos encontrábamos.
Hoy, a través de este medio, reitero que lo que nos interesa a todos los antorchistas es la solución a cada uno de los asuntos planteados en las instancias correspondientes en tiempo y forma; lo que nos interesa es que se atiendan a los miles de pobres que aún no cuentan con las vías para acceder al progreso y al desarrollo.
Parece, al menos en la forma de plantear las cosas, que el Estado y no el pueblo, es el dueño del erario; quizás juzgó que tenía ante sus puertas no a humildes pero dignos mexicanos en reclamo de sus derechos, sino simples menesterosos.
El gobierno no debe olvidar que está obligado, por ley, porque así lo manda la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, a atender y resolver las demandas de sus gobernados: ¿cómo cumplirá con 50 millones la vivienda pendiente para 600 familias de Huejutla, la entrega de paquetes de materiales para 12 mil familias, la terminación del albergue estudiantil en Mineral de la Reforma por un monto de 29 millones y el de Huejutla por 20 millones? ¿Cómo concluirá el camino Acuatla- San Ambrosio, Huehuetla, que tiene un presupuesto estimado en 300 millones de pesos? ¿Cómo, con 50 millones, adquirirá el predio faltante para la construcción de la unidad deportiva en las colonias antorchistas de la zona norponiente de Pachuca? ¿Cómo ha de continuar con la entrega de las despensas del programa alimentario para 10 mil familias mensuales?, etcétera.
Si el gobierno puede hacer todo eso y más, el movimiento antorchista no tiene inconveniente; si alcanza 50 millones, que se haga; lo que a nosotros importa es la obra en sí y el cumplimiento a las acciones comprometidas en alimentación, salud, fertilizante y vivienda, entre otros.
Pero las cosas no han quedado ahí, ante la nula respuesta y ante la insistencia de los colonos, campesinos y estudiantes para que sean atendidas sus demandas, apenas hace unos días he recibido un mensaje de texto en mi celular, enviado de un teléfono con lada de Toluca, Estado de México, que copio íntegramente:
“Unotv.com / planea PGR congelar cuentas que estén vinculadas al movimiento antorcha campesina de Hgo. Detalles: http://bit.ly2nfugH7”. ¿Qué cuentas? Toda nuestra actividad es totalmente legal y transparente, y nosotros, los líderes antorchistas, como lo apuntaba reglones arriba, no amasamos fortunas; somos mexicanos que también nos sostenemos de nuestro trabajo honrado.
Pero, francamente, estos señores del gobierno no están acostumbrados a tratar con mexicanos decentes, que decimos y hacemos lo que pensamos, que luchamos por un México más equitativo, más justo, con menos hambre e ignorancia.
A este calambre han seguido otros en las colonias, así como amenazas burdas a colonos y campesinos para que abandonen las filas del antorchismo, asegurándoles que si se incorporan a las organizaciones afines al gobierno, sus demandas serán atendidas. Por fin, ¿no que el problema es de falta de recursos?
Ante tanta marginación, desigualdad y pobreza, ¿qué piensan nuestros políticos? ¿Es tanto el autismo político y la egolatría la que los sostiene en la cúspide del poder sobre una base de miles de descamisados? ¿Siguen pensando que no pasa nada?
En Antorcha mantenemos nuestra convocatoria a todos los mexicanos de bien para combatir la pobreza, para superar los rezagos, la marginación y la desigualdad, conscientes de que ningún político hará por el pueblo lo que el pueblo no haga por sí mismo.
Como lo he dicho en otras ocasiones, quien verdaderamente está dando esta gran batalla y en contra de muchas fuerzas retrógradas del país y en medio de una feroz campaña nacional y de represión física y administrativa, es Antorcha Campesina. Y el diálogo de los gobernantes sigue siendo, en la mayoría de las ocasiones, simple monólogo, donde habla el poderoso e impone su voluntad, sus tiempos y veredictos.
Pero los antorchistas, organizados y conscientes, y a pesar de las amenazas, hemos de cambiar el rumbo de este país para tener un pueblo feliz. Así que, antorchistas hidalguenses, ¡preparémonos para iniciar nuestras jornadas por la vivienda, por la salud, por la alimentación, por la educación, por el deporte y por los servicios públicos!

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