Estamos viviendo una era de cambios, como el cambio climático, la variación de los climas, cambios a consecuencia de la pérdida de la biodiversidad, cambios en el clima social; la violencia en todos los rincones del país ha hecho de la mayoría de los mexicanos una población temerosa a ser asaltada y/o extorsionada, las condiciones que han permitido el deterioro del clima social son la corrupción y la impunidad, que han perfeccionado sus mecanismos institucionales y jurídicos, este cambio de clima social sitúa a los mexicanos en el filo de la navaja, a enfrentar cualquier riesgo, mientras tanto, observamos que la criminalidad, la organizada en cárteles, como los asaltantes a transeúntes y en el transporte público, han rebasado a las autoridades. ¿Quién protege al ciudadano? Ya ni los periodistas pueden denunciar porque los matan y nunca detienen a los culpables.
Sí, vivimos un clima social caótico, pero el desarrollo científico y tecnológico no se detiene ni un segundo, ni la información que se genera, según expertos alcanza los 8 mil millones de gigabytes cada 10 minutos, y para 2020 serán 50 mil millones de gigabytes, puede decirse que vivimos a la velocidad de la generación de información. A esa misma velocidad no solo nos rezagamos, sino que nos hundimos más en el pantano de una crisis múltiple.
Un estudio realizado por el Foro Económico Mundial de Davos estima que se perderán 5 millones de trabajos en 2020, lo cual será resultado de los avances de la inteligencia artificial, la robótica, la nanotecnología, el uso cada vez más generalizado de las plataformas tecnológicas y de las aplicaciones, así como de otros factores socioeconómicos que están reemplazando la necesidad de trabajadores humamos.
En ese tenor, es una mentira o ignorancia lo que expresó el presidente Peña Nieto en el sentido de que “las empresas globales vean a México como un destino confiable para sus inversiones…por su capital humano joven”, porque si bien tenemos mano de obra barata, no está lo suficientemente preparada para ocupar puestos de toma de decisiones en esas empresas, tal como sucedió en León, Guanajuato, que ya parece una colonia de japoneses.
En el acto de inauguración de la planta cervecera en Yucatán, también externó que su gobierno “cree que la generación de riqueza por las empresas privadas es la mejor forma de combatir la desigualdad y la pobreza”, una falacia más porque México registra, sobre todo en las últimas décadas, una gran concentración de la riqueza en pocas manos, al grado que el número de familias en situación de pobreza se cuadruplicó en 35 años.
Si bien es cierto, como dice, la inversión en infraestructura es uno de los factores que también crea riqueza, no así las reformas estructurales, por ejemplo la reforma educativa, que se ha quedado en evaluación magisterial, como lo dijo Silvya Schmelkes, presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, “hay cosas que se podrían mejorar de la ley…pero ya no es momento de hacerlo, aunque sí nos hemos quedado en evaluación, evaluación y evaluación y todo lo que derivase de ella, no se ha tocado el tema de la formación y del apoyo a la escuela, esto no está fluyendo, sobre todo en lo que respecta al servicio de asistencia técnica a la escuela”.
La titular del INEE reconoció que la “única forma de saber cómo se desempeña un maestro, es observándolo en el aula, pero ante esta imposibilidad, y dada la premura del tiempo, se procedió a crear exámenes que no evalúan lo que pretendían evaluar”.
En materia de calidad educativa es trascendental formar desde la educación básica a ciudadanos capaces de entender y tomar parte en las decisiones relacionadas con la ciencia y la tecnología, factores determinantes de toda sociedad, es fundamental introducir en el proceso de aprendizaje, desde la educación básica, la formación científica.
En México ya hay preescolares donde los niños aprenden código, en el mundo hay más de 2 mil profesores certificados por Apple como distinguished educators, ¿por qué no capacitar en esto a nuestro magisterio?
Para lograr una educación de alta calidad, que esa sí es la base de la generación de la riqueza, porque es el conocimiento por el que compiten personas, organizaciones y países, debemos empezar por una educación básica sustentada en la evidencia experimental con la cual el alumno aprende a construir sus propios conocimientos. Pero la reforma educativa emprendida es un fracaso, carece de esa visión. ¿No lo cree usted?

Rating: 1.0. From 1 vote.
Please wait...

Comentarios