Sin fiesta ni cánticos

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Samara.-

Sin aficionados a la espera en su hotel de concentración, la selección mexicana llegó ayer a la sede de los octavos contra Brasil en total tranquilidad.
Después de una fase de grupos donde los seguidores mexicanos apabullaron a la afición rival, todo indica que para esa fase la mayoría verde estará en riesgo, pues son más comunes los casos de seguidores que ya volvieron a México, en comparación con los pocos que han llegado a Rusia durante los últimos días.

Mientras que el Tricolor arribó sin ruido de fondo, los brasileños preparaban un gran recibimiento a su equipo, que programó su aterrizaje a las 23 horas locales procedentes de Sochi, la que ha sido su base desde el inicio del Mundial.
Como sucedió en el viaje previo para Ekaterimburgo, los jugadores del Tri nuevamente utilizaron mallas de compresión para acelerar la recuperación tras el partido del miércoles contra Suecia y los entrenamientos posteriores, el último de los cuales todavía fue ayer a puerta cerrada en Moscú.

Según la prensa local, la alcaldía de Samara organizó un par de desfiles este fin de semana con bailes latinoamericanos por el Brasil-México, y la intención de convertirlo en carnaval “con chicas con plumas, teatro de calle, orquesta, bateristas y mucho más”.
El equipo mexicano conocerá hoy la cancha de la arena Samara, a diferencia de lo que sucedió previo al juego contra Suecia, cuando realizó su última práctica en Ekaterimburgo en la sede del FC Ural, ya que FIFA no les permitió usar la cancha completa para cuidar el césped en las áreas.
El entrenamiento será a las 19 horas locales (nueve más respecto al centro de México porque Samara tiene una más que en Moscú), un par de horas después de que lo haga el rival sudamericano.

  • Todo indica
    que para esa fase la porra tricolor estará en riesgo, pues son más los casos de seguidores que ya volvieron a México en comparación con
    los pocos que han llegado a Rusia durante los últimos días

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