En nuestra entrega de la semana pasada hablamos de la triada: una educación de alta calidad en todos los niveles, una investigación pertinente y focalizada, como de la transferencia tecnológica y de conocimientos, elementos clave del desarrollo sustentable con igualdad de oportunidades para todos.
Describimos factores fundamentales que derivan en una reforma educativa que no coadyuva al desarrollo, por ser una simulación de la reforma educativa, para ocultar el cumplimiento de preceptos neoliberales que atentan contra el bienestar de los mexicanos.
El presidente Peña Nieto mencionó en su intervención en la 22 asamblea nacional del PRI: “Hoy se vive en México una nueva revolución; la revolución de hoy es una revolución incluyente y cultural. La revolución de hoy es pacífica y es internacional. La revolución de hoy es tecnológica y digital. La revolución de hoy se hace desde las aulas y se impulsa con energías renovables.”
En realidad su discurso, en gran medida es una bola de humo, donde la justicia social es un referente desgastado ante la humillante desigualdad, y la pobreza de más de 50 por ciento de los mexicanos, se habla de una revolución pacífica cuando la violencia y la inseguridad reina en todos los rincones del territorio nacional, los más de 30 mil desaparecidos; de los 43 de Ayotzinapa ni la más remota información objetiva, ocupamos el segundo lugar como el país más violento a nivel internacional, ¿esa es la revolución internacional?
Menciona una revolución que se hace desde las aulas, cuando los contenidos en la educación básica son obsoletos, cuando a nivel superior ni siquiera se menciona la necesidad de mejorar su calidad, ¿una reforma educativa de educación superior? Se debe iniciar por tener Internet adecuado a la demanda de estudiantes, docentes e investigadores.
¿Una revolución tecnológica? Cuando de las 9 mil patentes que concede el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, 95 por ciento y 88 por ciento son para extranjeros en 2015 y 2016, respectivamente.
¿Revolución tecnológica? Cuando lo que ha hecho la Secretaría de Hacienda es recortar sistemáticamente el presupuesto a la investigación, entre 2015 y 2016 el recorte fue del orden de 3.66 por ciento equivalente a menos 2 mil 280 millones de pesos, siendo los rubros más castigados el de innovación con mil 825 millones de pesos menos; en tanto, desarrollo tecnológico 142 millones de pesos e investigación con 133 millones de pesos, inferior al de 2015.
Para 2017 el recorte presupuestal fue de 23 por ciento respecto a 2016, equivalente a 7 mil millones de pesos superior en 4 mil 720 millones de pesos a los recortados en 2016, el coordinador nacional de asesores de Canacintra Joshua Mendoza Jasso expresó que este recorte ha impactado negativamente a la productividad empresarial, a los fondos de apoyo como el Programa de estímulos a la innovación y al desarrollo de México.
Las implicaciones en Conacyt han sido la reducción de 19 a 13 programas de la estructura programática del ramo 38, sobre todo a la investigación científica y desarrollo experimental, que se les destina 65 por ciento del presupuesto de Conacyt.
El otro rubro afectado es el de becas que venía creciendo y el recorte representa un freno, Dolores Sánchez, directora adjunta de posgrado y becas de Conacyt, expresó que el presupuesto para becas en 2017 ha sido insuficiente para contender contra los desafíos globales. Recordemos que una forma de transferir tecnología y conocimientos, es a través de las estancias de nuestros becarios en el extranjero.
A pesar que la investigación, la innovación y la formación de capital humano de alta calidad como de técnicos, son fundamentales para lograr un mejor crecimiento y una mayor calidad de vida, no existe una política de ampliar la capacidad de investigación y de formación de recursos humanos.
Esto se evidencia al ver que mientras que México invierte 0.43 por ciento de su PIB en investigación, por debajo la media de la OCDE que es de 2.4 puntos porcentuales, organismo al que pertenecemos, como los parientes pobres; Corea del Sur e Israel están por encima de 4 por ciento, naciones como Dinamarca, China, Suiza, Finlandia y Japón están por encima de 3 puntos porcentuales.
Las empresas que más invierten en investigación son Volkswagen y Samsung por arriba de 13 billones de dólares, 5 y 6 por ciento de sus ventas, Intel y Microsoft arriba de 10 billones de dólares, en el mismo rango está Apple, quien incrementó su inversión en I+D en 30 por ciento entre 2015 y 2016. Y Google invierte más de 8 mil millones de euros, ¿cuánto invierten nuestras Pymes?
Sí, la inversión en investigación es fundamental para elevar la calidad de vida y lograr un desarrollo sustentable; el presidente Peña Nieto habla de una revolución tecnológica, pero sin inversión en investigación no es posible desarrollarse, se necesita de una política de desarrollo tecnológico que implique invertir en investigación. El presidente Peña se comprometió llegar a uno por ciento del PIB en I+D en 2018, ¿con recortes lo logrará? Yo, lo dudo y, ¿usted?

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