Sin miedo

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SIN MIEDO

KARLA MARÍA
ZÁRATE MUÑOZ
República Checa

¡Orgullosamente mexicana!
¡Orgullosamente hidalguense!
¡Orgullosamente Garza!

Mi nombre es Karla María Zárate Muñoz, soy estudiante de la licenciatura en administración por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo; realicé una movilidad estudiantil durante el semestre septiembre 2016 – enero 2017 en la Universidad de Tomas Bata en Zlín, República Checa.
El deseo de realizar una movilidad académica siempre estuvo presente, desde que ingresé a la licenciatura sabía que tenía que prepararme y enfocarme en ser una buena estudiante para poder cumplir con los requisitos para obtener la oportunidad, aunque sabía que sería una situación que me ayudaría a desarrollarme, nunca me di cuenta de la magnitud de una movilidad estudiantil y no, no me malinterpreten, no es un procedimiento complicado, esto gracias al apoyo de las personas que integran la dirección de relaciones internacionales
de la Autónoma de Hidalgo; me refiero a que no sabía todo lo que conlleva ir a estudiar a otro país completamente diferente al tuyo, con diferente idioma, costumbres, cultura y por supuesto el clima, que vaya que fue un reto para mi sistema inmunológico.
Cuando llegó, mis sentimientos estaban hechos un caos, por un lado la emoción de conocer otro país y vivir todas esas experiencias que alguna vez imaginé; por otro, la tristeza y miedo de dejar de ver a mi familia por seis meses. Al subir las escaleras para ir al gate, despedirme de mi familia, que sonreía mientras mostraba una que otra lágrima, y escuchar los consejos de mis padres como “no dejes tu equipaje solo”, “toma vitaminas”, “estudia pero también diviértete”, hicieron que me diera cuenta lo mucho que habían trabajado para que yo tuviera esa oportunidad y era mi obligación responderles como se lo merecen, así que me propuse disfrutar mucho la movilidad, pero regresar con excelentes calificaciones.
Fue un viaje muy largo, pero cuando llegué a Zlín no podía creerlo, veía la ciudad, la universidad y la residencia universitaria no por Internet, sino en vivo y en directo. Tuve la oportunidad de tener un buddy (compañero universitario tutor): Klara Solasnka de nacionalidad Checa. Klara me recibió junto con mi amiga Jess en la estación de trenes, que por cierto fue toda una aventura al ser mi primer viaje en tren; Klara y yo ya habíamos estado en contacto por Facebook, pero era muy raro y a la vez emocionante estar con ella en persona.
El primer día llegué agotada, pero aun así mi buddy me llevó a conocer el supermercado más cercano, la farmacia, la universidad y mi residencia estudiantil, todo era mucho mejor de lo que yo
me imaginaba.
En la residencia estudiantil tenía vecinos de todas partes del mundo: Gambia, Georgia, Francia, Rusia, India, Finlandia, Alemania, Holanda, China, Corea, Armenia, Pakistán, Belarús, Bélgica, Grecia, España, Italia y muchos más. La residencia estaba en perfectas condiciones y los encargados fueron muy amables, aunque los ciudadanos checos se caracterizan por ser fríos.
En la ciudad de Zlín me sentía muy segura, sus calles y parques son muy bonitos y tranquilos; además, estar en comunicación con mi familia y seres queridos era fácil.
Llegó mi primer día de clases, moría de nervios, pero fue una experiencia inolvidable; cursé materias muy interesantes como international marketing o management communication culture, en las cuales mis profesores, aunque su lengua materna era el checo, dominaban el idioma inglés, lo cual me permitió fortalecerlo.
En cada una de las materias tenía profesores con doctorado, quienes siempre estuvieron abiertos a resolver las dudas que se nos presentaban, compartieron sus conocimientos y experiencias tanto profesionales como personales; los seminarios siempre se convertían en debates, ya que mis compañeros venían de diferentes partes del mundo y cada uno de nosotros tenemos una manera diferente de ver las cosas, pues nuestras culturas y tradiciones son completamente diferentes; me gustaba asistir a los seminarios porque siempre aprendía algo nuevo de otros países, los debates llegaban a durar dos o tres sesiones, eran muy interesantes porque aunque no todos coincidían con la manera de pensar de otros, todos teníamos muy claro que el respeto a la libertad de expresión de cada uno de los que integrábamos el grupo era lo más importante.
Estar sola en otro país, en contacto con chicos y chicas que están pasando por la misma situación que tú, hace que crees lazos fuertes con ellos, en mi caso creé un lazo de amistad fuerte con dos chicas de Grecia y dos de Corea, que aunque vivimos muy lejos una de la otra, nos mantenemos en comunicación por medio de redes sociales.
Sin duda alguna, realizar una movilidad estudiantil fue algo que cambió completamente mi forma de pensar y de ver las cosas. Hoy más que nunca estoy comprometida con mi país y mi alma mater, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo; me siento muy orgullosa de ser mexicana, de sus instituciones que nos dan la posibilidad de crecer en lo personal y profesional; sin duda alguna, México es una gran nación y me da mucho orgullo que semestre con semestre compañeros universitarios vayan a otros países a poner el nombre de nuestro país en alto, a demostrar el nivel académico que tenemos y lo que nos caracteriza como mexicanos: nuestra solidaridad, valores y tradiciones.

Cuando llegó el día de la movilidad, mis sentimientos estaban hechos un caos, por un lado la emoción de conocer otro país y vivir todas esas experiencias que alguna vez imaginé; por otro, la tristeza y miedo de dejar de ver a mi familia por seis meses”

 

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