El Congreso de Hidalgo se sumó y no hubo mayores sorpresas respecto a la aprobación del dictamen que contiene la reforma educativa, y que apenas la semana anterior pasó la aduana de la Cámara de Diputados y el Senado de la República. Se trata de una reforma que fue suficientemente discutida y avalada hasta por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes incluso tomaron San Lázaro en meses pasados para impedir su discusión y aprobación. En entrevista, ayer el diputado local morenista Armando Quintanar Trejo explicó los puntos finos de la reforma y aclaró que ni se abre la puerta a la venta de plazas ni tampoco se exime a los profesores de evaluaciones que midan su desempeño. No obstante, aclaró, a diferencia de la reforma aprobada durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, la actual no condiciona la permanencia de los profesores a los resultados de evaluaciones. Se acaba con la zozobra que pendía sobre el magisterio y que llevó a varios a perder sus trabajos. La reforma también incluye otro tema controvertido: la gratuidad de la educación superior y además su obligatoriedad. Difícil, aceptó Quintanar, pero no imposible. Sobre todo por los recursos que el Estado deberá erogar para garantizar que todos los que quieran estudiar una carrera tengan posibilidad de hacerlo. Será gradual, argumentó el legislador, licenciado en educación, quien incluso aceptó que no conoce otro ejemplo similar en todo el planeta. Una reforma que sin duda dará mucho de qué hablar y que aún debe estudiarse con detenimiento. De filón. La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) tiene todas las pruebas y documentación necesaria para sustentar la licitud de sus recursos, aseguró ayer el rector Adolfo Pontigo Loyola tras reunirse con el titular de la unidad de inteligencia financiera (UIF) Santiago Nieto Castillo en la capital del país. Después dijo que se abrieron los canales de comunicación, antes circunscritos a los tuits de Nieto Castillo. Un avance que ayudará a que ese entuerto sea solucionado pronto ya sin el sospechosismo que alimenta a quienes son adictos a desacreditar a la Autónoma de Hidalgo, con motivos nada claros… o quizá demasiado evidentes.

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