Se le llama síndrome de abstinencia al conjunto de síntomas que se presentan cuando se reduce o cesa abruptamente el uso de alguna sustancia psicoactiva. Para que se presenten los síntomas, el individuo debió haber usado la sustancia repetidamente por un tiempo prolongado, o bien, haber consumido dosis altas en poco tiempo. Este síndrome es uno de los indicadores de que una persona es dependiente de una sustancia. Mientras que la intensidad de los síntomas puede ir de moderada a grave, el síndrome de abstinencia podría ser una condición que amenace la vida. Los síntomas varían de acuerdo a la sustancia cuyo consumo se haya suspendido.Algunos de ellos son:
Alcohol. Los síntomas aparecen entre 6 y 12 horas después de la suspensión, y se vuelven más intensos mientras más tiempo se pase en abstinencia. Temblor, ansiedad, taquicardia, sudoración, delirium tremens —pesadillas, agitación, confusión, desorientación, alucinaciones visuales y auditivas, hiperactividad, hipertensión, fiebre, convulsiones.
Barbitúricos, benzodiacepinas, hipnóticos —fármacos sedantes—. Los síntomas ocurren entre 2 y 10 días después de la abstinencia. Son similares a los del alcohol, pero también se presentan graves disfunciones psicomotoras y autónomas —respiración, salivación, digestión, etcétera.
Cafeína. Los síntomas pueden presentarse 12 horas después de la interrupción del consumo, y se vuelven intensos entre 24 y 48 horas después de la misma. Dolor de cabeza, somnolencia, irritabilidad, tristeza, fatiga, estreñimiento, dolor muscular, pérdida de concentración, cuadro similar al de la gripe, insomnio.
Estimulantes —cocaína, anfetaminas—. Los síntomas se presentan dentro de la primera semana de abstinencia. Semejan una depresión severa —tristeza, irritabilidad, ansiedad, exceso de sueño, hambre, lentitud psicomotora.
Nicotina. Los síntomas llegan 48 horas después de dejar la sustancia, pero desaparecen por completo a los seis meses. Dolor de cabeza, ansiedad, náusea y aumento de peso.
Opioides —morfina, heroína, algunos analgésicos—. Los síntomas aparecen entre 36 y 96 horas después de la suspensión. Son similares a los de un resfriado severo —dolor abdominal, estornudos, bostezos, lagrimeo, escalofríos, náusea, vómito, diarrea, pupilas dilatadas. El tratamiento también varía de acuerdo a la severidad de los síntomas y a la sustancia que se usaba. Por lo general se requiere tratamiento psicológico, medicamento —como la metadona—, desintoxicación y observación médica.

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