El libro de la semana

El título El libro y la cultura de Rafael Cravioto Muñoz, publicado por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), que por cierto ha sido editado por cuarta vez, contiene en su epígrafe el concepto de que “el libro es un ser vivo que evoluciona como todo lo vivo. Su característica es que sabe dialogar con el lector y es capaz de las más excelsas conversaciones del hombre con la idea”, y agrega que “el libro no es dogma, sino auxiliar del pensar, sentir y querer”.

En su mismo texto, Rafael Cravioto hace una reflexión de los libros: los determinantes, el buen lector, la biblioteca personal, las otras lecturas, las relecturas, entre otros. Así, la relectura es una siembra renovada a cada instante en los surcos, que son las líneas del texto y en las cuales su cultivo rinde frutos, que es necesario cosechar. Esta cita y la conmemoración del inicio de la guerra de Independencia de 1810 obligan al lector en esta época a releer libros acerca de esos hechos históricos; en tal sentido, en esta entrega dominical nos avocaremos a la relectura de la obra Síntesis de la guerra de Independencia en el estado de Hidalgo, del desaparecido investigador universitario Víctor Manuel Ballesteros García.

Este libro conmemorativo fue editado en 2005, año del fallecimiento del autor. En otras ocasiones hemos abordado lugares y hechos, así como personajes de la historia, así como referencias a los espacios del hoy estado de Hidalgo: el Valle del Mezquital, Huichapan, Nopala, Tecozautla, Ixmiquilpan, Zimapán, Cardonal, los llanos de Apan, Pachuca, Huejutla y Tulancingo; las batallas en las que participaron los curas José Manuel Correa y José Antonio Magos, los hermanos Julián y Francisco Villagrán, entre otros personajes. Quien visita Huichapan habrá de constatar algunas evidencias de los ataques entre los realistas y los insurgentes.

Síntesis de la guerra de Independencia en el estado de Hidalgo atestigua la conmemoración del inicio de la Independencia, ocurrida el 16 de septiembre de 1812 en el lugar conocido como El Chapitel, en el centro histórico de Huichapan. El libro se enriquece con el capítulo “Consumación de la Independencia durante 1821”, el cual abordaremos.
En México celebramos con alegría, entusiasmo, algarabía y fiesta popular el Grito de Independencia, sin embargo, debemos reflexionar sobre la conclusión de esa guerra, que marca el triunfo de la lucha armada contra una monarquía por conquistar las libertades que ahora disfrutamos los mexicanos y que se encuentran consagradas en la Constitución general de la República.
Víctor Ballesteros apuntó que para narrar la historia de lo ocurrido durante la guerra de Independencia en el territorio que hoy forma parte del estado de Hidalgo a veces se llega a la confusión de muchas fuentes históricas, sin embargo, la búsqueda de información veraz dará más luz a lo que ocurrió en esas épocas.

Recordemos que el 15 de septiembre de 1810 se iniciaba la guerra de Independencia y en ese mismo año, en el Puerto de Cádiz, se habían reunido las cortes españolas, que elaboraron una Constitución de acuerdo con los filósofos franceses del siglo XVIII, apartada totalmente de la monarquía absoluta. En 1812 se juró la Constitución y se ordenó su vigencia en todo el Imperio español, que incluía la Nueva España; mientras tanto eran detenidos y ejecutados por los realistas los insurgentes que aparecían a lo largo del territorio mexicano, y otros capitularon y se rindieron.

Personajes como Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo iniciaban la lucha a través del Ejército trigarante. La historia narra que Nicolás Bravo tomó Tulancingo y Pachuca, apoyado por la tropa de Guadalupe Victoria; en Pachuca se apoderaron de armas y pertrechos abandonados por las tropas enemigas, de igual manera en Tulancingo. Con respecto a

Pachuca no se libró batalla alguna; se cree que la proclamación de la Independencia fue cercana al 9 de junio de 1821. En Tulancingo, Bravo estableció una fábrica de pólvora y una imprenta.

Con respecto al cura huichapeño José Antonio Magos, se acogió al indulto el 3 de agosto de 1818, sin embargo, este volvió a tomar las armas a favor de la Independencia al firmarse el Plan de Iguala o Acta de Independencia de la América Septentrional, proclamada por Agustín de Iturbide el 24 de febrero de 1821. Las victorias de los insurgentes se multiplicaron en el Valle del Mezquital, Tula, Zimapán y llegaron hasta la Huasteca.

Ya unidos los insurgentes y firmado el Plan de Iguala y más tarde los Tratados de Córdoba, que reconocían el primero, el Ejército trigarante entró el 27 de septiembre de 1821 a la Ciudad de México. Se sumaron 250 infantes de Tulancingo, pertenecientes al batallón La Lealtad, y 54 infantes de Zacualtipán; también se incluyeron 324 dragones de Tulancingo y 132 de Apan, y el cura José Antonio Magos participó con un grupo de soldados. Con esta manifestación militar se celebraba la victoria de una guerra, la guerra de Independencia de México por su libertad.

Recorrer esos episodios en estas fechas a través de la lectura de libros editados por la UAEH nos debe llevar a la reflexión de celebrar con sentido patriótico la consumación de la Independencia, que es el resultado de una guerra fratricida en busca de la libertad de un país como México. Esto debe mover la conciencia de académicos y políticos cuando en sus manos está decidir el futuro de nuestro país, cada vez más lacerado por malos mexicanos que han actuado en favor de sus intereses personales y familiares, olvidándose del beneficio público, que es la razón de ser de una democracia y de un país soberano.

Leer y saber leer nos puede llevar a ser mejores como individuos y como sociedad.

Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: [email protected]

Comentarios