Un sistema de agua potable que nació muerto

322
editorial

En la ciudad se nos hace fácil abrir el grifo y disponer de agua potable casi en cualquier momento. Pero en las comunidades marginadas, esto es simplemente un lujo. Pocos gobiernos apuestan por invertir grandes sumas de dinero para satisfacer las necesidades de comunidades con pocos habitantes, situadas en regiones con difíciles condiciones de acceso. Por eso es comprensible la molestia de habitantes de Jaltocán, quienes lograron que el gobierno federal llevara a cabo una obra para dotar de agua potable a varias comunidades y que hoy simplemente no funciona. La obra, que se gestionó desde hace 15 años, aliviaría la necesidad de líquido pero hoy, una vez que se encuentra concluida, no funciona por diversos factores, entre ellos falta de una adecuada planeación y mala calidad de manufactura. Según corroboró este diario, la obra aún no se inaugura y ya tiene fisuras, filtraciones y daños en la tubería principal. Esto significaría que 90 millones de pesos, aportados por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) que dirige la hidalguense Nuvia Mayorga, se habrían echado al bote de la basura. Y como no funciona la obra, los habitantes de esas comunidades deben subsidiar su derecho al agua potable, desembolsando 350 pesos por concepto de servicio de pipas. Esto, de por sí grave, es aún más vergonzoso porque quienes deben pagar por tener agua son al mismo tiempo parte de la población con mayor marginación en la entidad. De esa manera, un servicio que consideramos esencial en esta zona de la geografía hidalguense es prácticamente un lujo. Estas circunstancias no solo disparan la desigualdad en la población hidalguense, también profundizan el rencor social.
De filón. Movimiento Ciudadano renunció a participar en la coalición PAN-PRD en la entidad. La falta de disposición para abrir espacios, por parte del bloque PAN-PRD, llevó al traste a esta empresa electoral.

Comentarios