El 11 de febrero, en el penúltimo acto de precampaña, José Antonio Meade dijo: “Tomaré como inspiración la victoria de Alfredo del Mazo en el Estado de México en 2017 con la fuerza y el apoyo del priismo”, esa declaración solo representa la preparación del gran fraude electoral que está en marcha desde el gobierno federal, quien conoce perfectamente los resultados de todas las encuestas públicas y privadas que marcan a 100 días de la elección la enorme distancia de más de 20 puntos que AMLO le lleva al dizque no priista, por lo que con la misma obsesión que Peña Nieto de no perder su estado natal el año pasado robándose la elección, van este 2018 con la misma estrategia mejorada para ganar a como dé lugar y así mantenerse en el poder con el modelo aplicado en el Estado de México.
Entre muchos otros artículos de investigadores y especialistas del tema electoral que relataron desde el año pasado todas las tropelías que hicieron para ganar esa gubernatura, entre esas está en circulación un libro escrito por el senador Alejandro Encinas Rodríguez, llamado El fracaso del Sistema Electoral en México: las elecciones del Estado de México 2017, publicado por el Senado de la República, donde da cuenta puntual de cómo se construyó ese gigantesco fraude electoral que tenía como antecedente el haber actuado con el mismo patrón en las elecciones federales de 2015, donde impunemente se violó la ley, se abusó del dinero de los programas sociales, con la complicidad de las instancias electorales como el INE, los Ople’s y el Tribunal Federal Electoral.
Alejandro Encinas relata como toman de rehén las demandas sociales a través de las elecciones, con las viejas prácticas de coacción, intimidación, compra del voto con recursos públicos y privados ilegales y rumores con cada vez más nuevas modalidades para burlar la ley. Confirmando con eso que para ellos la pobreza es una mercancía y que requiere de mantener ese estatus a la mayoría de la población que se encuentra en esa condición, pues son sus “clientes” necesarios para ganar las elecciones a costa de su necesidad.
En la elección de 2017 del Estado de México estuvo todo el gobierno federal y el PRI en la campaña con secretarios de Estado, gobernadores, presidentes municipales, altos funcionarios, mandos de las empresas productivas del Estado como CFE y Pemex, quienes conociendo de una encuesta de ese año de Consulta Mitofsky donde Peña Nieto tenía 76 por ciento de rechazo y el entonces gobernador Eruviel Ávila 62 por ciento echaron a andar toda esa perversa maquinaria electoral financiada y desplegada desde el gobierno federal con recursos multimillonarios, su plan estratégico consistió en dividir al Estado en 20 regiones operadas por los gobernadores y secretarios de Estado, 126 coordinaciones municipales, 750 coordinaciones territoriales, 7 mil 632 comisionados por sección electoral y 70 mil coordinadores de manzana, con la meta de lograr 2 millones 800 mil votos, cifra que por cierto no lograron, pues la votación real solo del PRI resultó de un millón 812 mil 597 votos, contra un millón 879 mil 347 sufragios que obtuvo la candidata de Morena, Delfina Gómez.
De acuerdo con cifras oficiales, Alfredo del Mazo obtuvo en suma 2 millones 40 mil 709 votos, cuya diferencia le aportaron sus partidos satélites el Partido Verde, el PES y el Panal. Sin embargo, esa cerrada votación contó con la complicidad de las instancias estatal y federal electorales quienes desecharon la mayor parte de las impugnaciones de Morena, las acusaciones fundadas de fraude, la alteración de actas, las conductas ilegales de funcionarios de todos los órdenes de gobierno, así como la escandalosa operación de los mapaches electorales a lo largo y ancho del estado, quienes por ejemplo, se sirvieron con la cuchara grande en los distritos de Tejupilco, Valle de Bravo, Atlacomulco, Jilotepec e Ixtlahuaca, registrándose votaciones atípicas de hasta 65 por ciento, donde la alianza perversa del PRI obtuvo más de 400 mil votos, en distritos que son fundamentalmente rurales con alta pobreza y marginación, contra los 166 mil votos reales que obtuvo Morena, todos esos distritos estuvieron operados por mapaches hidalguenses y fueron pagados con recursos públicos de nuestra entidad. Así como también se negaron a la apertura total de los paquetes electorales como lo exigía el representante de Morena Horacio Duarte, quienes habían comprobado ya en la apertura de algunas casillas donde se recuperaron miles de votos y donde inexplicablemente ya no permitieron abrir más. Todo ese fraude estuvo avalado por el Trife.
Hoy a la vista está en marcha la misma estrategia a través de las giras oficiales de Peña Nieto por todo el país magnificando grandes resultados que solo él ve, campañas con un gran despliegue a través de prensa, radio y televisión, así como los gobernadores y presidentes municipales del PRI están recorriendo todos los territorios con el incremento de miles de ciudadanos en los programas sociales, inicios de obras y ofrecimiento de recursos inmensos a través de miles de sus operadores para intentar acortar la gran distancia que tiene a su candidato en tercer lugar en la contienda presidencial, recursos que han sido obtenidos con maquinaciones corruptas como la Estafa Maestra, el uso de los fondos del Ramo 23, donde desde 2016 se incluyó veladamente un fondo llamado Fondo de Fortalecimiento Financiero, cuya redacción en el proyecto de decreto corrió a cargo de funcionarios de la Secretaría de Hacienda en la época de Luis Videgaray, dicho fondo contó con un presupuesto aprobado en 2016 de mil 481 millones de pesos, sin embargo, al término del ejercicio fiscal se habían destinado 62 mil 258 millones de pesos; y para 2017 fueron aprobados en el PEF 3 mil 243 millones de pesos para el mismo fondo y terminó ejerciendo más de 55 mil millones, según cifras preliminares.
El gran tema es la discrecionalidad con que se manejan los recursos de ese fondo, pues casualmente el estado que contó con mayores recursos del mismo fue justo el Estado de México, ¿coincidencia? ¡Claro que no!, además se hace uso indiscriminado de fideicomisos para la dispersión de los recursos y es en ese mismo fondo donde van a parar gran parte de los ingresos excedentes del gobierno. Está en veremos que seguimiento están haciendo las instancias electorales y como van actuar.

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