Años después de su muerte, Susan Sontag sigue en pie como uno de los iconos más significativos de la literatura y la fuerza intelectual que haya dejado el siglo XX. Nadie mejor que ella para ostentar el paradójico adjetivo de “icónico”, ya que sin ella, pese a que buena parte de sus ensayos entre los que figuran Contra la interpretación, Ante el dolor de los demás, La enfermedad y sus metáforas, Yo, etcétera, representan una de las prosas más límpidas y lúcidas, en su obra hay un dejo de fuerza que siempre le reconoció a la imagen, además de que su escritura es signo de identidad, intransferible a nadie más.

Repasar la importancia de Sobre la fotografía, como también es lectura obligatoria La cámara lúcida, de Roland Barthes, al igual que El beso de Judas y ahora La cámara de Pandora, ambos de Joan Fontcuberta, solo por mencionar algunos, es quizás un lujo en la carrera de lo que representa la reproducción ilimitada de imágenes, que han convertido al aparato de tomas fotográficas en cualquier cosa excepto el ritual del ojo que mira y sustrae de la realidad un fragmento perceptible.

Justo cuando Sontag revive a Jean-Luc Godard en aquel filme donde el cineasta relató la historia de unos carabineros que creen haber robado un botín encerrado en una maleta que compartirán con sus esposas, y en su lugar hay tanto postales como fotografías sueltas; el que creían tesoro es en realidad el compartimento de la memoria captada en papel de un anónimo de quien nada saben, pero conservan lo que hay impreso en imágenes sueltas.

La obra de Sontag se encargó, en su momento, de abrirse espacio en el mundo con la doble capacidad de repartir inteligencia, así como iluminar con reflexión aquello que se consideraría perfectamente ordinario, natural a fuerza de haber adquirido un uso social masivo que habría parecido de lo más convencional, pero de ninguna forma era otra cosa más que el pretexto para diseccionarlo con una prosa elegante.

Y, aunque Sobre la fotografía condensa el cuerpo de un concepto, no fue la única vez que la autora volvió a pensar las múltiples vertientes de la mirada, el hecho, el evento y el concepto de la fotografía. Ante la sobreproducción de la selfie que parece hoy la razón misma del evento fotográfico, Susan Sontag en Cuestión de énfasis, cuando vuelve a la fotografía en “Algunos Mapplethorpes”, la agilidad para representar qué involucra sentirse bajo el lente de un fotógrafo para quien la profesión ya no es solo un estilo de vida, sino una facultad manifiesta en su producción de imágenes, hace palidecer a cualquier tibia reflexión sobre lo que involucra apuntar un teléfono móvil para generar una foto.

Vida todavía entre quienes admiraron su trabajo y procuraron seguir su ejemplo, incluso en la calidad de militante social y abierta detractora de guerras, que los gobiernos responsables se encargaron de presentar como meros “conflictos armados” de la misma forma que se hablaría de brotes de pasto; la directora Nancy Kates se hizo a la tarea de recoger todo el material filmado con la participación de Sontag, así como de las personalidades que en su tiempo compartieron posición con ella o fueron blanco de su influencia.

No obstante, como una buena pieza de cine, la realizadora se dio a la tarea de rastrear a las compositoras adecuadas para vestir el documental y fue con Laura Karpman y Nora Kroll-Rosenbaum, quienes lograron generar una banda musical de buena estirpe, casi a tono con los logros de John Zorn cuando se le consignó participar en Meshes of the afternoon, para relatar la biografía de Maya Deren.

Dado el carácter y personalidad plural, abiertamente cosmopolita de Susan Sontag, la banda sonora con piezas de composición curtidas en exclusivo para el filme, parecería que todo lo representativo del siglo XX se sintetiza en un collage acústico a tono con los intereses de la escritora, sin que parasite el concepto del documental ni se genere una suerte de trabajo decorativo, sin más ánimos que sostener el decorado del documental. Por su especificidad de trabajo derivado, afortunadamente hay un acceso a la producción en Spotify.

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