Reyna Cristina Jiménez, José Arias, Dulce Adriana Flores y Karina Chávez

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Declaró una “epidemia global de obesidad”. Para tener una mejor referencia, el parámetro más utilizado para medir el sobrepeso y la obesidad es el índice de masa corporal (IMC), cuya determinación es sencilla y permite identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos.

El sobrepeso y obesidad es un problema social donde se afecta a las personas no solo físicamente, sino psicológicamente y también esto conlleva a desinterés por la escuela, así como maltratos. Es la enfermedad silenciosa que afecta a una gran parte de nuestra población.

La obesidad ha sido considerada también como un problema que contribuye al desarrollo de enfermedades crónico-degenerativas, cuya alta prevalencia en nuestro país se ve asociada tanto con la obesidad como con el estilo de vida de las personas, factores de riesgo y problemas emocionales.

Ahora nos cuestionamos, ¿será realmente un problema nacional? De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2016, el 73 por ciento de la población adulta en México padece de obesidad y sobrepeso. Sumando a esto que uno de cada tres niños mexicanos tienen sobrepeso, México es uno de las naciones con mayor porcentaje de su población en riesgo de sufrir diabetes y enfermedades cardiovasculares.

La obesidad es un problema biopsicosocial y multicausado, asociado con el estilo de vida. En las últimas dos décadas, la obesidad se ha convertido en una epidemia silenciosa que afecta a distintos ámbitos sociales, hasta llegar a ser un problema de salud pública. Especialmente en la población de escolares, adolescentes y adultos jóvenes.

El IMCO México refiere que somos el segundo país de la OCDE con el mayor porcentaje de gasto de bolsillo en salud. El gasto de bolsillo en enfermedades crónicas puede condicionar a una familia a caer en pobreza.

Si una familia promedio tuviera que pagar el total del tratamiento de diabetes, tendría que endeudarse y/o vender su patrimonio.

En el escenario más conservador, los hogares afectados por una enfermedad crónica podrían tener un gasto de bolsillo del 20 por ciento. En este caso, las pérdidas de ingreso podrían alcanzar hasta un punto porcentual del PIB.

Los cambios nutricionales que experimenta nuestro país se relacionan también con la occidentalización de la dieta, con el aumento en la disponibilidad a bajo costo de alimentos procesados adicionados con altas cantidades de azúcar, grasas y sal, así como con un alto consumo de comida rápida y preparada fuera de casa para un sector cada vez más creciente de la población. Además del considerable aumento de la exposición a la publicidad sobre alimentos industrializados y productos que facilitan las tareas cotidianas y el trabajo de las personas, de esta manera, el gasto energético disminuye al tiempo que aumenta el poder adquisitivo de la población.

Sobrepeso y obesidad

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