Hace tiempo era evidente la carencia de agua potable en localidades inhóspitas, donde la mancha urbana era lejana; hoy, en pleno 2019, en zonas urbanas la crisis por acceso al agua potable es una realidad. La contaminación, el desperdicio del recurso, fugas, lo vetusto de las redes de distribución y el estiaje son factores que exacerban el desabasto. En la edición de hoy, el corresponsal de Libre por convicción Independiente de Hidalgo en la región Tulancingo, Daniel Martínez, presenta una pequeña muestra de lo que sucede en el resto del estado. Debido a la falta de lluvias, en la zona alta de Santiago Tulantepec se realiza surtido por tandeo, pues los pozos no tienen suficiente recarga para abastecer a la masa social. La extensión de la temporada de sequía ha provocado problemas para la recarga de los mantos freáticos. Mismo escenario ocurre en Tulancingo, donde el déficit que registra el acuífero regional desde hace varios años asciende a 30 por ciento e implica problemas para surtido del vital líquido para consumo humano. Rodolfo Pascoe López, director de la comisión de agua y alcantarillado de la ciudad de los satélites, afirmó recientemente que un factor que complica el suministro es el crecimiento poblacional. En marzo de este año, pobladores de Zimapán pidieron al diputado local del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) Víctor Guerrero Trejo su intervención ante la Comisión Nacional del Agua (Conagua), pues debido a que solo funcionaba uno de los tres pozos en la región, miles de personas padecían desabasto. De acuerdo con un informe del gobierno del estado, en 2014 la cobertura de agua potable en Hidalgo era de 88.90 por ciento. El indicador se encontraba por debajo de la media nacional que hasta ese año era de 89.6 por ciento. Para poner en contexto, de los 22 mantos freáticos repartidos en la geografía hidalguense, tres están a su máximo nivel de sobrexplotación, el más grave es el Cuautitlán-Pachuca con 200 millones de metros cúbicos al año, explotado en más de 90 por ciento. El caudal abastece al norte del Valle de México e Hidalgo ocupa solo 4 por ciento del líquido almacenado. Según la comisión estatal de agua, en 2012 al acuífero le restaban solo ocho años de vida útil. ¡Estamos al límite! Lo cierto es que las acciones del Ejecutivo estatal, en coordinación con los municipios y la Conagua para dotar del servicio, no son suficientes por los factores ya mencionados, a los que se suma el acelerado incremento poblacional y la nula planeación del desarrollo urbano. De acuerdo con el sociólogo de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Tomás Serrano Avilés, en Pachuca, día a día la ciudad sigue creciendo sin planeación, pues se construye encima de las reservas de agua, y el día que se requieran no van a poder extraerse. En esta crisis hidráulica estamos todos. Ciudadanía-gobierno tienen un papel importante en este desafío: reciclar, reutilizar y planear cómo salir de la crisis que ya nos alcanzó. De filón. La educación de calidad es, sin duda, la mejor estrategia contra la delincuencia y la violencia. Ojalá esos 150 millones de pesos anuales que son destinados al sistema penitenciario estatal algún día se apliquen en escuelas y entonces, quizá, seamos potencia académica.

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