Había un explicable interés por conocer cómo la administración de Andrés Manuel López Obrador celebraría en la capital de la República un aniversario más del inicio del movimiento de Independencia, allá, en Dolores Hidalgo, en 1810.

Se especulaba si se mantendría el tono, a veces un tanto ligero que prevalece en las conferencias mañaneras y también ante interlocutores de diversas partes del país en sus ya acostumbradas giras de trabajo que, hay que decirlo, no parecen menguar el permanente esfuerzo físico del tabasqueño.

Para la gran mayoría de mexicanos prevalecía el recuerdo de actos similares que encabezaron otros presidentes.

Y el domingo, desde la objetividad, que muchas veces no lo es, se siguió el evento nocturno realizado en Palacio Nacional.

Resultó, sobre todo para muchos de los críticos de AMLO, diferente.

Solo él y su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, estuvieron en el balcón central luego que se rindieron honores al lábaro patrio, en el marco de iluminados pero solitarios pasillos donde no se advirtieron invitados especiales, como era habitual.

López Obrador fue puntual en sus expresiones y en las 20 arengas que ya previamente había anunciado.

Su esposa, como lo acostumbra, se situó en una posición discreta, sin protagonismos. Se les observaba intercambiar brevísimos comentarios, pero sin dejar de perder de vista, con entendible gusto y hasta respeto, a las miles de personas que colmaban la gran explanada.

Los vítores, aplausos y exclamaciones no contenidas en favor de la primera autoridad del país fueron continuos. Pocos podrían tener la validez moral para afirmar que eran relampagueantes expresiones de antemano arregladas.

Fue una noche de Grito que rompió los añejos esquemas, como, al día siguiente, el tradicional desfile donde la presencia de la Guardia Nacional (GN) fue bien recibida.

Que si se exaltaron algunos de los nuevos programas federales, no se advierte justa reconvención. López Obrador demostró que sabe ubicarse a la altura de las circunstancias, contra lo que sucede en ocasiones, en que improvisa deja fluir expresiones que contrastan con su calidad de ser el depositario del Poder Ejecutivo.

Yoli, bajo agobios financieros

A la alcaldesa de Pachuca Yolanda Tellería Beltrán no se le han dado bien las cosas en el terreno financiero.

Se recuerda, entre otros problemas, el que enfrentó con el sindicato de trabajadores del ayuntamiento que obligó al cierre parcial de algunas oficinas, con el consiguiente ayuno en la recepción de recursos.

Finalmente hubo arreglo, pero de acuerdo con lo declarado por Yoli, afectando severamente al erario.

Punto y aparte fue la situación de los parquímetros que se extendieron, sobre todo en el primer cuadro.

Navor Rojas, regidor independiente, inició una confrontación legal para que se eliminaran. Aunque no se sabe si a la postre tendrá éxito.

Hubo grupos de pachuqueños que le hicieron segunda, como en la colonia Periodistas, y no permitieron que se instalaran los artefactos.

Se infería que la presidenta municipal buscaba ingresos para equilibrar financieramente su administración, aunque no llegó a una mayoría de convencidos.

Más adelante, entre altas y bajas, creció en la capital del estado una inconformidad ante los numerosos baches, algunos peligrosos y tenebrosos hoyancos que se extendieron por la casi mayoría de las calles.

Explicó que lo disponible económicamente no alcanzaría para cubrir todas las arterias ya visiblemente afectadas.

Con malabares fueron llevadas a cabo repavimentaciones, pero no suficientes.

Arribó la temporada de lluvias y el tema se volvió más difícil de resolver.

Automovilistas ya cotidianamente manifestaban su malestar, entre estos los taxistas.

Durante su informe de labores, Yolanda Tellería aludió a la poca ayuda del gobierno estatal, lo que llevó al secretario de Gobierno Simón Vargas a una réplica, indicando que había una conexión muy tenue entre instancias gubernamental y municipal.

Hoy, en ese universo de la Casa Rule, sede de poderes, Yoli ha invocado una nueva solución como sería que la Comisión de Aguas y Alcantarillado de Sistemas Intermunicipales (Caasim) ceda atribuciones en su manejo en lo que corresponde a la Bella Airosa.

Entre sus argumentos, está que ese organismo realiza trabajos que afectan directamente al municipio pero no se hace cargo de ellos.

Ejemplificó que en áreas ya bacheadas, fugas de agua o reparaciones a cargo de la Caasim, las vialidades han vuelto a deteriorarse.

En su punto de vista, adelantó que solicitará al Congreso local para que se pondere su demanda. Dijo que ha platicado con algunos diputados exponiéndoles su situación.

Reconoció que no podría saber cuándo los legisladores lo pudieran analizar.

Algunas veces, pocas semanas de haber tomado posesión, comentó en una abierta plática que su objetivo era mejorar los servicios que presta el ayuntamiento.

Lo económico no se abordó entonces en su exacta dimensión, hoy se consideran sus esfuerzos por salir avante, prácticamente en el último año que le queda de gestión.

Mucho tendrá que redoblar esfuerzos, porque el cercano futuro no parece ser de bonanza para una gestión que ha transitado entre tribulaciones.

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