Elliot Farid Manzur hace una gran labor en Derecho de los Niños y Regalando Cultura, colectivos que estuvieron en Tlahuelilpan tras el siniestro ocurrido en enero

Pachuca.- Elliot Farid Manzur lo precisa sin titubeos: “Trabajamos en la organización Derecho de los Niños y Regalando Cultura como ciudadanos sin fines de lucro, en ningún caso, y sí con recursos propios. Nos esforzamos; son actividades en favor de quienes más lo necesitan”.

Originario de la que llama “República de la comarca lagunera”, concretamente Gómez Palacio, Durango, reside en Pachuca desde hace 13 años.

Cuenta: “Nuestras tareas son permanentes; en lo personal, agradezco la solidaridad que hemos encontrado, y retribuimos”.

Inicialmente radicó desde 1975 en una amplia zona del Estado de México, pero el menor de sus cinco hijos enfermó.

Entender a la gente

“Nos dijeron que en Pachuca el medioambiente le ayudaría. Seguimos el consejo”. Él no volvió a sentir molestias. Por eso siempre reiteró: “Soy gómez palatino, pero orgullosamente pachuqueño. Lo más complicado, en el principio, era entender a la gente y acabé al mismo ritmo.

“Participa el que regale un libro, una prenda. Habíamos emprendido acciones en el sismo de 1985, en Coacalco. A un amigo se le ocurrió que tocáramos guitarra. Prefiero la música que la televisión. Lo que reunimos de aportaciones se empleó para otorgar ayudas inmediatas.”

En lo que después emprendieron solicitaron ayudas en redes sociales para que les aporten.

Informa de actividades que han realizado en municipios de Hidalgo, Puebla y Oaxaca.

“En diciembre de 2013 empezamos con el Derecho de los Niños, con una mística: lo que les dábamos a nuestros hijos se los damos a otros que más lo requieren.”

Cita que no es religioso, pero “creo en Dios”…

“En esa ocasión compramos juguetes y empezando 2014, el 4 de enero en Azoyatla, celebramos el Día de Reyes. Distribuimos cartulinas invitando a los niños. Concurrieron alrededor de 350. Les regalamos, a la par, sonrisas y afecto”.

Gracias, dijeron los niños: “Recuerdo bien que se acercaron dos pequeños, niña y niño, y nos dieron un beso en la mejilla. Nos dijeron: ‘Gracias, nunca nadie nos había dado nada’. No atinaba, por la íntima emoción, qué responderles”.

Participaron, como hasta ahora, en actos semejantes: días de Reyes, del niño, de las madres. “Hemos llegado a organizar tómbolas, con un premio mayor: una cocina, como las que yo hago, a lo que me dedico.

“En 2017, por el temblor, reunimos 11 toneladas entre víveres, ropa y medicamentos. La organización Bimbo los transportó al municipio de Tochimilco (Puebla) y a otra comunidad con la que fuimos solidarios; el 28 de octubre de ese 2017 fue San Mateo del Mar, en Oaxaca, con 4.5 toneladas.”

Se adelanta a cualquier pregunta sobre sus intenciones.

Regalan cultura

“No buscamos reconocimientos; nunca… empezamos con Regalando Cultura, aunque al principio no utilizamos ese nombre.

“Con 52 años me siento orgulloso de lo que emprendimos.

“Después de regalar juguetes y ropa, decidimos dar un giro. Se incorporó la cultura. Era coadyuvar para elevar el conocimiento de los menores y de los mayores.

“Enarbolo una bandera: estoy convencido que el conocimiento es el mayor poder para erradicar el hambre y el delito. Surgen con naturalidad hombres de bien. Nos hace falta mucho sumarnos como sociedad para llegar hasta el último rincón, el más alejado, de la cultura. Muchos todavía no se han ocupado de las escuelas rurales.

“Implementamos una biblioteca rural en la primaria 5 de Mayo en Cerro Prieto, Nicolás Flores. Nos dimos cuenta de que había muchas necesidades. Llevamos 4 mil 635 libros y en otra ocasión 560 paquetes de útiles escolares.

“En comunidades hay telesecundarias y de ahí jóvenes que se trasladan a donde están vigentes bachilleratos. Mucho les ayudan, en razón de su preparación académica, los libros de diferentes materias.”

Telesecundaria en puerta

Adelanta de su próximo calendario: “Vamos a abrir otra biblioteca el 2 de febrero en la comunidad de Cópila, que pertenece a Puebla. Hay una telesecundaria que se llama Moctezuma Xocoyotzin”.

A medida que Elliot Farid explica, recapitula y contagia su entusiasmo, la entrevista toma más calor, tanto que él olvida los suaves aromas de un café, se acomoda y de los secretos de su memoria cuenta, relata las incidencias. Solo concede segundos para explicar que sus tareas comerciales se enfocan a la construcción de cocinas domésticas, en donde consideran hasta los centímetros para instalar lo que abona el visto bueno de su clientela. Hasta ahí ilustra de lo suyo.

“Otra biblioteca se ubicó en el Cereso (centro de reinserción social) de Tulancingo. Fue en colaboración con una periodista: Concepción Ocádiz, entusiasta, participativa.

“Una más fue en Ixotitla, centro del municipio de Naupan, Puebla; igualmente en Ayutla, Las Libres, Guerrero; acervo pequeño en Ayahualulco, Puebla…
“Estamos convencidos que la cultura no tiene fronteras. Hacemos lo que podemos. Tenemos responsabilidades sociales.”

Sin partidos políticos

Ratifica lo que en un principio esbozó, como sutil comentario: no pertenece a partido político alguno.

“Se me acercaron de dos o tres, invitándome. Agradecí, pero dejé en claro, con toda cortesía, que eso no es lo mío.”

¿Pero a este México nuevo, cómo lo ve? “Como les dije…”
Está bien, señor Elliot.

Ratifica que le gusta la música. Revela su preferencia mayúscula: Los Beatles. “Han pasado muchos años y se mantienen; dos fallecieron, Lenon y Harrison. Por fortuna, hay discos y videos. Son mi escape. En una tranquila tarde los escucho, los veo. Me ayudan a fortalecer mi paz interior”.

Visita a Tlahuelilpan

Los colectivos en los que actúa estuvieron en Tlahuelilpan tras el siniestro ocurrido en enero de este año. “Instalamos una biblioteca en el centro cultural y regional. Fue el 26 de mayo. La intención fue contrarrestar con cultura y conocimiento los sufrimientos de la gente en ese aciago día 18. Fueron 3 mil 300 volúmenes. Se colocó el nombre de Jorge Antonio García Pérez, escritor hidalguense de Tezontepec de Aldama. Fue grato, él asistió”.

Se le pregunta por su esposa: “Nació en Guerrero. Se llama Erica Mercedes Delgado Zamora. Es valiosa en su ayuda. Cuando salimos ella orienta hacia dónde y cómo nos dirigimos. Tiene un sexto sentido para orientarse, sobre todo cuando estamos en la recolección de libros.

“Tiene amigos, los ubica como ‘mis camaradas’: uno es Malas Mañas Show. Se llama Dante Jiménez. Mi brazo derecho. También está con nosotros Sonrisas Perdidas.”

Da un amplio crédito a la licenciada Marta Navarro, de gran capacidad
para elaborar fichas de localización:

“Va tras el paradero de personas pérdidas o extraviadas. Es parte de una historia maravillosa que se ha escrito en Hidalgo. Tiene multitud de vivencias de sus visitas a diversas localidades.

“En Tlahuelilpan se acercó una señora y dijo estar profundamente agradecida. Ese es el mejor reconocimiento que nos motiva.”

Tras un momento de reflexión, deja ir la mirada hacia la avenida Revolución. A un extremo, en agradable café se pactó la plática.

Acota, reafirma: “En esto no hay compromisos de ningún tipo, más el de coadyuvar, ser solidarios con quienes de alguna forma podemos tender la mano. Es lo que cuenta para nosotros”.

Derecho de los Niños,Elliot Farid Manzur
Derecho de los Niños,Elliot Farid Manzur

Comentarios