La crisis de la basura que se vive en Pachuca solo es un síntoma de un problema civilizatorio que no hemos podido resolver. Las soluciones que se plantean solo son Mejorales: hacen falta acciones radicales.

La crisis de la basura en la capital hidalguense comenzó el 10 de febrero cuando ejidatarios de El Huixmí, una zona situada en los límites de Pachuca con San Agustín Tlaxiaca, impidieron el paso a decenas de camiones de la empresa Tecmed, la cual tiene la concesión para la recolección de los residuos en la capital hidalguense.

El argumento de los ejidatarios para dejar varados a los camiones con toneladas de basura fue que el ayuntamiento de Pachuca no les había pagado la renta mensual correspondiente a enero, que fijaron en 270 mil pesos.

Luego del bloqueo, la alcaldesa de extracción panista Yolanda Tellería confirmó el adeudo pero además reveló que los ejidatarios exigen un aumento que resulta insostenible para las arcas del municipio.

Y mientras el ayuntamiento se quedó sin un lugar en dónde depositar las más de 400 toneladas diarias de residuos que genera la ciudad, la basura literalmente se quedó en la calle, en esquinas, camellones, en inmediaciones de mercados, plazas comerciales. Cualquier espacio público fue colmado de montañas de desechos.

Una semana después de que los ejidatarios impidieron la entrada de los camiones, la basura seguía acumulándose en las calles, pero ayer los ejidatarios ofrecieron un respiro al anunciar que permitirán que el ayuntamiento capitalino continúe depositando los residuos, aunque solo por 10 días.

El trato será que el ayuntamiento pueda llevar la basura a El Huixmí que funcionará como “planta de transferencia” para que una vez tratada sea llevada al relleno sanitario de Tecámac, en el Estado de México.

La solución planteada para esa crisis de la basura en Pachuca es solo un Mejoralito, pues el fondo del problema persiste. Porque, si bien se tiene planeada una nueva celda emergente en El Huixmí, también es cierto que no hay un plan de largo plazo. Una vez que esa celda cumpla su vida útil, no hay opciones a la vista, no hay plan B.

Yolanda Tellería concluirá su administración este 2020 y en lo que resta de su administración solo buscará que la bomba no le estalle en las manos. O más bien, que el problema, que ya estalló, no se salga más de control.

Pero en el fondo, lo que necesita Pachuca y su zona metropolitana es una política de largo plazo, que considere una planta de tratamiento de residuos urbanos en donde se separen y se reutilicen. Puede ser incluso un gran negocio para la ciudad.

Y más allá: Pachuca y nuestro país deben caminar hacia una economía circular en la que las empresas se hagan cargo de los residuos que producen. Pero eso es quizá pedir demasiado.

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Periodista desde hace más de una década y director del diario Libre por convicción Independiente de Hidalgo. Es licenciado en comercio exterior por la UAEH y licenciado en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM. Colabora como articulista en el diario que dirige y también en el portal SDPnoticias.com. Fue reportero en el semanario Aljibe y Síntesis Hidalgo. Trabajó para los periodistas Ricardo Alemán y Estela Livera en un programa de investigación. En 2007 ingresó a trabajar a Bermellón, Edición e Imagen, despacho donde se desempeñó como jefe de redacción hasta 2009. Es colaborador de la editorial Elementum desde 2010.