La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) otorgó el galardón Spiritus Universitas, que es una estatuilla de una figura femenina alada; dicha condecoración representa el afán característico de las personas de voluntad irreductible, de búsqueda tenaz por el saber, el conocimiento, la verdad y la justicia, gente de alto compromiso académico y firme convicción moral de altas cualidades. Cabe mencionar que la estatuilla fue realizada por el artista Jesús Benítez.

En efecto, el rector Adolfo Pontigo Loyola, quien entrego el Spiritus Universitas, dijo: “Es un honor para nuestra casa de estudios reconocer el espíritu de los universitarios, quienes a partir de su labor y los valores que imprimen a su conducta han demostrado un destacable compromiso con la sociedad; personas cuyo ejemplo da muestra de valor y la urgencia de actuar con altruismo y solidaridad, aun cuando la moral y la justicia se ven amenazadas”.

Quienes recibieron el Spiritus Universitas fueron el investigador Carlo Medina Solís, profesor investigador adscrito al área académica de odontología y nivel tres del SNI que además cuenta con alta producción científica; además del doctor Manuel Borbolla, quien es especialista en ginecología y obstetricia, así como un destacado empresario que se ha convertido en benefactor de la UAEH al donar una beca mensual, hospedaje, alimentación y uniformes a más de 20 estudiantes que han realizado su internado de pregrado en el hospital San José de Querétaro.

El médico Manuel Borbolla recibió el galardón en reconocimiento a su entrega, cariño y aportaciones a la universidad, en beneficio del crecimiento de la propia institución y sus estudiantes.

Por otro lado, el avance y el retroceso están vinculados al papel que las universidades deben de tener en el desarrollo cultural, económico y social de los países. En donde cobra relevancia cada vez mayor la virtud cívica, la docencia innovadora y, de manera especial, el incremento de los vínculos de las universidades con la sociedad. Por ello, quizá valga la pena recordar las palabras de Cicerón respecto de la virtud cívica: “No nacemos solo para nosotros; sino que la patria reivindica una parte nuestra”. En efecto, la alta virtud cívica de los homenajeados, su gran voluntad de trabajo conjunto, debe permear y formar un amplio consenso porque la gran mayoría de los ciudadanos esperan ese avance de la virtud cívica y desarrollo, por el bien del país y sus habitantes para poder alcanzar el camino del éxito.

La virtud cívica, la docencia innovadora y el incremento de los vínculos de las universidades con la sociedad es la manera de aportar al desarrollo integral y sustentable de nuestro país. Además de la diversidad cultural y creatividad que son piedras angulares sobre las que yace la riqueza de los pueblos. Por eso, la UAEH tiene hondas raíces en la sociedad hidalguense, y para beneplácito de nuestro pueblo, se mantiene vigorosa y con grandes aportes. ¡Enhorabuena! a los homenajeados por tan noble iniciativa impulsada por el rector de nuestra máxima casa de estudios, la UAEH, y de su Patronato, porque con ella las autoridades universitarias envían a la comunidad estudiantil y a la sociedad un mensaje de reconocimiento al espíritu de los universitarios con un destacable compromiso con la sociedad.

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