En las calles, el tránsito de personas fue incluso mayor que el primer fin de semana de cuarentena

Pachuca.- Es el tercer domingo de contingencia en el país derivado de la pandemia por el coronavirus (Covid-19); la mayoría de negocios permanecen cerrados en la capital del estado, sin embargo, en las calles el tránsito de personas se percibe incluso mayor que el primer fin de semana de cuarentena.

Es casi mediodía del también Domingo de Ramos, el primero del que exista registro de que en las iglesias no abrieron sus puertas a los feligreses para la conmemoración; en esta ocasión, ante la emergencia sanitaria, el culto fue celebrado con misas transmitidas online.

No obstante, ello no impidió que decenas de pachuqueños salieran desde temprana hora en busca de las tradicionales palmas, que usualmente son vendidas por montones en las entradas de los templos, pero esta vez los puestos fueron escasos.

Solo uno que otro vendedor se aventuró a colocarse y sortear las recomendaciones del sector salud y su propia integridad, pues como comenta uno de ellos: “Si el coronavirus no nos mata, nos morimos de hambre”.

En los mercados la situación no es diferente: familias, acompañadas incluso de niños, recorren los pasillos en busca de compras para la semana o algo que preparar en un domingo como cualquier otro; aunque los supermercados sí respetaron el acceso limitado a máximo una persona.

Y pese a que la mayoría de establecimientos lucieron cerrados en el centro histórico de la Bella Airosa, al igual que en las principales plazas comerciales, en las colonias la situación fue otra y muchos negocios permanecieron abiertos.

En tanto, la antigua y nueva carretera que suben al pueblo mágico de Mineral del Monte, así como al Corredor de la Montaña, mostraron un aforo vehicular casi como el de cualquier fin de semana.

Arriba, los pobladores reprueban que comercios, principalmente de comida como los tradicionales pastes, permanezcan abiertos, pues acusan que la falta de medidas por parte de las autoridades municipales incentiva al turismo pese al llamado de quedarse en casa.

Es así como los habitantes de la Bella Airosa continúan viviendo la contingencia con un gran número de ellos en las calles a pesar de la insistencia de las autoridades por guardar la cuarentena, pues como ellos mismos afirman, no todos pueden darse el lujo de quedarse en los hogares.

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