La mayoría de las universidades son coherentes con sus valores institucionales, enfocados a la formación integral de personas y de una comunidad comprometida con el bien común, favoreciendo el encuentro de jóvenes provenientes de distintas realidades educativas, socioeconómicas y culturales para que valoren y maduren conjuntamente el sueño de un México mejor.

En efecto, por ello el financiamiento de la educación superior es un tema prioritario, que requiere de un diálogo estrecho y de definiciones claras. Por lo que se hace imperioso el acuerdo de todos para que la ley consigne lo importante: un sistema de gobierno universitario con autonomía; un fortalecimiento del concepto de comunidad universitaria; un aumento de la matrícula; una subvención económica basal, y una articulación de las universidades estatales entre sí, y con el resto de la esfera pública en pro de objetivos estratégicos de trascendencia regional y nacional.

En efecto, también son las universidades las responsables de dotar a las nuevas generaciones de un saber superior en las ciencias, artes y humanidades. Además de contribuir a forjar el carácter de los jóvenes e inducir en ellos un aprecio por la familia, el compromiso con lo ético y el desarrollo sustentable, e imbuirlos de un espíritu crítico y vocación hacia el servicio público y el bien común. En fin, las universidades han sido protagonistas en la sociedad del conocimiento y son la puerta de entrada al maravilloso mundo del conocimiento científico.

Por otro lado, nuestra máxima casa de estudios, la UAEH, que es cuna de la investigación científica en nuestro estado incrementó este año su presupuesto  aprobado desde el Congreso local, que es coherente pero que debe ampliarse con la realidad mundial y del México anhelado, ya que la universidad produce cerca de 80 por ciento de investigación en el estado y atiende a más de 60 mil estudiantes en 21 unidades académicas.

Entre tanto, en lo referente al presupuesto a nivel nacional, el secretario general de la asociación de universidades (ANUIES) doctor Jaime Valls Esponda advirtió: “No se trata de un problema coyuntural; las universidades han operado en situación deficitaria en los últimos años, por lo que es necesaria una reforma a la educación superior que incluya ampliaciones presupuestarias continuas. Además, universidades como la UAEH han hecho un buen esfuerzo por mejorar la calidad de sus investigadores, lo que se aprecia en el aumento en la productividad académica de las publicaciones científicas y el índice de impacto. Lo que hace falta es una política pública que se haga cargo del desfinanciamiento que dejó la reforma y que corrija sus fallas, por lo que es un gran error recortar fondos a la investigación, la ciencia y tecnología”.

En efecto, ahora es cuando más se tienen que invertir en la inteligencia mexicana, porque es en beneficio de todos, que quizá nos recuerda la frase de Bernard: “El arte es yo; la ciencia es nosotros”, porque en la ciencia como en la vida trabajando juntos nada nos detendrá.

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