La idea original no es de Bolívar, sin embargo no le resta importancia en la historia ya que tan solo Bolívar liberó no una sola nación, sino varias naciones que le deben respeto y gran admiración. La idea era estupenda y fue en realidad de Francisco de Miranda, contemporáneo de Bolívar, quien en 1783 “llega a la conclusión de que los americanos tenían derecho a implementar el sistema de gobierno que les apeteciera y, por eso, esboza su proyecto de emancipación”.
Miranda creía que la independencia debía estar ligada a la unidad para poder consolidarse y “lograr que esa América ocupara un lugar preponderante en el mundo como un bloque de poder”. Bolívar, al igual que el resto de los próceres de la emancipación en Latinoamérica, retomó esas banderas y asomó, en 1815, la posibilidad de que la unión empezara con Nueva Granada (actuales Colombia y Panamá), Venezuela y la provincia de Quito (hoy Ecuador).
Cuatro años más tarde, en 1819, el Libertador logró la conformación de Colombia (que la historiografía denominará Gran Colombia para diferenciarla de la actual República homónima) y en 1826 convocó a un Congreso Anfictiónico que fracasaría, en gran medida, por la injerencia norteamericana. “Las infamias lanzadas contra Bolívar por los EU e Inglaterra, a través de sus agentes diplomáticos o consulares acreditados en las repúblicas hispanoamericanas, toman fuerza tan pronto se dan a conocer los primeros intentos para la celebración del Congreso de Panamá, se incrementarán a partir del fracaso de éste, y acaban, proponiéndose la desintegración de la Gran Colombia y la desaparición de la persona del Libertador”, expone el periodista e investigador cubano Francisco Pividal en su libro Bolívar: pensamiento precursor del antiimperialismo.
La inquina contra el proyecto bolivariano era, precisamente, porque iba en contravía a la Doctrina Monroe de “América para los americanos”. Lo que proponía el Libertador era un bloque de poder entre naciones que compartían una historia y una cultura común, sin tutelaje alguno. Para EU, esa era una empresa “inútil”, tal como la califica el diplomático norteamericano Hellman Allen en una carta dirigida a Washington el 20 de marzo de 1826.
La Gran Colombia iba más allá de una unidad territorial y contemplaba cuestiones como tratados comerciales y de navegación, la organización de normas de derecho internacional, la abolición de la esclavitud, el establecimiento de las fronteras nacionales e incluso la conformación de un gran ejército común, refiere el libro De Panamá a Panamá, que compila los documentos históricos sobre el Congreso Anfictiónico archivados por la cancillería venezolana.
La cristalización del sueño de Bolívar de crear una comarca con frentes hacia los océanos Atlántico y Pacífico, que sirviera “de lazo, de centro, de emporio” –como lo expuso en su discurso de Angostura (1815)– amenazaba las apetencias expansionistas de Norteamérica que recelosa del poder que pudiera tomar esta alianza, sin duda, se debía mejor de erradicar.
Nunca antes ha estado tan vigente, como ahora que ganó las elecciones míster Donald Trump, la necesaria, precaria, urgente, etcétera, unión de América Latina, incluyendo a México, naturalmente. Esta unión ha sido retomada en la cumbre Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que aglutina a 33 países que se dieron cita el pasado martes y miércoles en República Dominicana y que refrendaron la unión y la buena vecindad que Latinoamérica y el Caribe tienen con México. “Hago un llamado a nuestros hermanos mexicanos a mirar más al sur; construir juntos unidad en base a nuestra identidad latinoamericana y caribeña (sic)”. Fueron las palabras del mandatario de Bolivia Evo Morales. Dirigidas a México, asimismo el presidente de Colombia Juan Manuel Santos y su homólogo de Perú Pedro Pablo Kuczynski han destacado la necesidad de apoyar a México en el crítico momento que atraviesa en sus relaciones económicas con EU.
La oportunidad de ayuda está abierta en Latinoamérica y el Caribe queriendo cooperar con México ante la amenaza que se cierne por parte de nuestros vecinos del norte; pareciera que solo falta disposición, ya que si el afamado TLCAN entre Canadá, EU y México no prospera, el sur de este gran continente espera con animosidad el hacer tratos con nuestro país.
¿Por qué no aprovechar esta coyuntura?, ¿por qué no refrendar lazos de amistad entre naciones hermanas que tienen en común historia y hasta el mismo idioma? Al parecer quien debería temer de la unión de América Latina es EU, pero en su visión tan obtusa no percibe esta posibilidad, la América unida logrando ser una gran potencia como lo soñó Miranda y secundo Bolívar.

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.