De Emmeline Pankhurst se dice que “es un icono del feminismo mundial, máximo exponente de una lucha sufragista con la que movilizó a miles de mujeres en las calles.

“Su tesón dio el impulso definitivo para la consecución del voto femenino en el Reino Unido, y en ese empeño sacrificó todas sus energías desde su juventud.”

Se le ubica como gran oradora, inteligente y de fuerza inquebrantable, que con su fuerza y dignidad iluminó la lucha de las mujeres por sus derechos.

Nació en Manchester el 15 de julio de 1858, aunque siempre lo celebró el 14, día del inicio de la Revolución francesa.

Nunca soportó las injusticias. Por eso luchó toda su vida contra la que le parecía la peor de todas: la desigualdad entre mujeres y hombres. De talla menuda y porte aristocrático, fue capaz de poner en jaque al Gobierno británico saliendo y tomando las calles.

Se crio en una familia concienciada de las injusticias del mundo. Sin embargo, a los valores familiares, en su casa pensaban que la mujer debía ser ante todo madre y esposa.

Aunque pudo estudiar en un prestigioso colegio de señoritas en París, jamás le permitieron pensar que podía trabajar para ganarse el sueldo o desempeñar cualquier actividad que no condujera, de forma evidente, a encontrar un buen marido.

Y ese momento llegó al conocer a Richard Pankhurst, abogado, al igual que ella, de ideas avanzadas que defendía las causa de las mujeres y que había colaborado con John Stuart Mill, filósofo inglés que en 1866 había presentado una enmienda al Parlamento británico para defender el voto femenino, aunque sin éxito.

Se casó con Pankhurst el 18 de diciembre de 1879. Tras una vida muy activa, falleció en Londres el 14 de junio de 1928. Ese año fue aprobado el sufragio universal en Inglaterra.

Con su esposo se acercaron a algunos partidos, como el Liberal o, luego, el Laborista, y mantuvieron un ideario.

Ella llegó a manifestar: “Supongo que siempre he sido una sufragista inconsciente. Con mi temperamento y mi entorno, apenas hubiera sido de otra manera”.

Emmeline perteneció a una generación de mujeres entre dos siglos: nacida y criada en los valores de la Inglaterra victoriana, representó a la vez el sueño de la mujer moderna, de la nueva feminidad que, iniciado el siglo XX, rompió los moldes tradicionales al ocupar la esfera pública.

El estudio, el trabajo, la igualdad de derechos políticos la definen. En 1903, viuda, fundó la Unión Política y Social de las Mujeres (WSPU, por sus siglas en inglés) en compañía de sus hijas y de algunas amigas cansadas de que los partidos progresistas de aquel tiempo no pelearan a fondo por el voto femenino.

Además, desarrolló grandes y vistosas marchas y manifestaciones y de extenderse por todo el Reino Unido, inauguraron muchas formas de protesta social todavía hoy en uso.

Emplearon la huelga de hambre encarceladas para reclamar su condición de presas políticas y sacaron de sus casillas a sucesivos gabinetes presidenciales ingleses.

Emmeline fue madre de cinco hijos. Sus tres hijas, Christabel, Sylvia y Adela, desempeñaron un papel fundamental en la historia de la WSPU, especialmente la primera, que se convirtió en la mano derecha de su madre y en la responsable, tenaz y emprendedora de la estrategia y organización.

Las otras dos, Sylvia y Adela, no estaban del todo conformes con las tácticas de lucha. Hubo al final una ruptura de lazos familiares de Emmeline y Sylvia.

Los empeños continuaron de forma intensa hasta la primera Guerra Mundial. El conflicto bélico cambió su perspectiva. La WSPU depuso sus hostilidades hacia el Gobierno y concentró sus energías en sumar a las mujeres al esfuerzo de la gran pelea.

El voto fue concedido a las mujeres inglesas en 1918. Después, en 1928, Emmeline se trasladó a Estados Unidos y Canadá en el año en que falleció y fue aprobado el sufragio universal en el país.

Editada, publicada e importada por RBA Editores México, S de RL de CV, y Alba González Sans por el texto, la primera publicación en México fue en diciembre de 2019.

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