El hospital general de Pachuca vive una situación precaria. Mientras es remodelado, pacientes y personal médico y operativo sufren las de Caín. Este diario fue testigo de las denuncias que han hecho usuarios en redes sociales respecto al mal estado en que se encuentran sus instalaciones, y ayer incluso la acumulación de agua pluvial provocó que plafones del área de consulta externa del nosocomio se vinieran abajo, lo que dañó equipos de cómputo. La acumulación de agua también provocó filtraciones en áreas sensibles como urgencias y los pasillos de rayos X. El hospital enfrenta otros problemas, entre ellos la presencia de vendedores ambulantes en el exterior, además de robo de infraestructura, como reconoció ayer el director Francisco Chong Barreiro. Según el médico, quien habló en entrevista con este medio, recientemente fueron robados “un par de pedales” de los baños para mujeres. Sobre los desperfectos que causan preocupación a las y los usuarios, Chong dijo que serán resueltos próximamente como parte de la remodelación del nosocomio de la capital hidalguense. Mientras tanto, el personal y pacientes tendrán que ser atendidos a pesar de las fallas descritas. Y si ya de por sí la atención es precaria, ahora que el hospital está siendo remodelado, esto puede empeorar. Las autoridades estatales deben garantizar que los hospitales, al ser lugares medulares para la infraestructura de cualquier ciudad, estén en buenas condiciones: su operación debe ser funcional. De lo contrario, quienes pagan los platos rotos son los sectores vulnerables, como casi siempre sucede. De filón. Hoy este diario inaugurará en sus instalaciones una nueva recepción para atender a las y los lectores y anunciantes de la mejor forma posible. Son ya más de siete años de circulación, lo que nos obliga a mejorar para ofrecerles un mejor contenido.

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