Martes. Amelia pretende engañarme con sus atenciones de hermana preocupada. Me vigila. Coloca los espantosos cuadros que compra a precios ridículos. Igual que mi madre llega con copias de pinturas clásicas. Me molesta el ruido del agua al golpear los azulejos. Odio bañarme. Antes leía con papá, ahora el tiempo transcurre tan largo, hace falta la plática. Amelia decora la casa, luce ajena. En mi brazo hay un eccema, arde. Busqué en la biblioteca de papá un tratado dermatológico: se trata de una dermatitis simple. Aplicaré compresas de agua fría y crema humectante, será suficiente.
Si fuera un reptil mi piel sería brillante.
*
Miércoles. La mañana la pasé en el jardín. El pasto ha crecido en las últimas semanas, me extraña que Amelia no haya cambiado esa parte de la casa, desde que volvimos del cementerio comenzó con las reformas, primero regaló la ropa de mis padres, después vendió los muebles de su habitación, ahora esa idea de decorar…
Si fuera una ciega me perdería en mi propia sala.
*
Jueves. He soñado con un cuarto blanco, estoy sentada en un sofá largo, un hombre a mi lado. Escucho una palabra procaz; “repítela” grita tirando de mi cabellera, “no te escucho”, dice al estrellar su puño en mi rostro. Sus facciones se diluyen cuando abro los ojos. No funciona la crema humectante, tengo comezón y el eccema sangra. Amelia se encierra en su recamara, habla por teléfono, baja la voz, quizá cree que la escucho tras la puerta, estúpida. Insiste con el baño, odio el agua y el olor del jabón.
Si fuera un sueño sería pesado como una piedra.
*
Viernes. Amelia inventa cosas, como lo hacia cuando niñas, me culpa del aspecto de lo que ella llama “círculo rojo”. La corrijo, le digo que no se llama círculo rojo sino eccema. Me ignora. No soporto el roce de la tela. Volví al tratado dermatológico, esto se convierte en una dermatitis atópica. Amelia prepara el agua de la tina, dice que huelo mal y el médico llegará pronto, no entiendo porque no vamos a su consultorio.
20:18 horas. Parece una crisis nerviosa, quizá por el duelo, la cabeza se las arregla, dijo el médico. Al ver el eccema preguntó si se trata de una mordida, contesté que no, insistió. No me empeño en convencerlo. Amelia habló con él en la sala. Escondí el tratado dermatológico bajo los zapatos de mi ropero, ya no puedo entrar a la biblioteca, está cerrada con llave.
Si fuera médico sería mi padre.
*
Sábado. Tuve el mismo sueño con el hombre, me parece familiar. El eccema tiene mayor tamaño, se ha infectado. Siento en el brazo un baile de aguijones. Amelia dejó las fotografías de mi madre sobre la chimenea, guardó las de papá en el sótano, recuperé algunas.
21:30 horas. Leí en el tratado dermatológico que hay enfermedades de la piel con origen nervioso, cuando se lo comenté a Amelia me ignoró. Espero que regrese pronto el médico a ocuparse de mi eccema, tengo que comentar mis apuntes con él. Amelia es tan estúpida que no entiende, es ordinaria.
Si fuera una pintura no sería un paisaje.
*
Viernes. He dormido más de 24 horas, con las pastillas me siento cansada, recuerdo a papá cuando dormía mucho. El eccema, según mi tratado y las inspecciones diarias, es una erupción purulenta, se lo comenté al médico mientras extraía la sustancia blanca después de anestesiar la zona con una aguja hipodérmica. Le mencioné que no se trata de un eccema simple, pues esta pústula al mismo tiempo que supura también se encuentra rodeada de escamas. El médico ignora mis comentarios, creo que Amelia le cuenta mentiras. Soñé, otra vez, con el hombre; gritaba la misma palabra obscena.
Si fuera un pez no tendría escamas.
*
Domingo. Vi al hombre sentado a la orilla de mi cama, sus labios pronuncian la palabra, me exige repetirla.
17:30 horas. Amelia toma medidas de los muros, hace anotaciones en un cuaderno. La muy maldita siempre quiere hacer cosas interesantes, llega con cajas enormes, como las que me daba papá de regalo, mientras a ella solo le daba pequeños paquetes. El médico analizó mi eccema que ha cubierto el brazo. No me mira, únicamente se dirige a Amelia y platican quedo en la sala.
Si fuera un libro tendría hojas rotas.
*
Lunes. Sigo viendo al hombre, tiene la voz ronca como un recuerdo muy viejo, si repito la palabra sonríe, incluso me acaricia. Amelia se encierra por horas en la biblioteca. No me reconozco: las ojeras, la delgadez. Esta no soy yo. Esta no es mi cara.
23:45 horas. Lo espero, va a llegar. Maldita Amelia con su vasito de agua y la pastilla. La odio.
Si fuera yo no tendría cuerpo.
*
Martes. La herida huele mal, arranco las escamas. Amelia me ve con desprecio. Va a la tienda a traer más cajas y una cinta adhesiva gruesa. Cuando sale cierra con llave, lo comprobé hoy que pude llegar hasta la puerta. Este cansancio.
Si fuera un día sería un miércoles.
*
Miércoles. Estamos juntos en mi cama, el hombre y yo, nos miramos, algo más pasa, lo he visto, él es real…
Si fuera…
*
Amelia me abraza/ ¿qué día es?/ las pastillas/ papá/ perra/ ella murió/ despierto a medias/ estúpido médico/ maldita/ el hombre/ dice que deje mi mano/ vender los libros/ la muerte es como la piel seca que se escupe/ mentiras/ hipersensibilidad/ seré como él/ Amelia encerrada/ se va a hogar con su piel/ yo me lamo/ no entiende/ imbécil/ erupciones puriginosas/ maldita/ muerde la piel podrida/ igual que mi madre/ las postillas son delgadas/ dormirá/ que se le caiga la piel/ saldré a dar consulta/ la saliva cura/ piel de mamá bajo tierra/ pinturas horribles/ escamas o postillas/ idiota/ me quedo con papá/ comer piel y costras/ mentiras/ dermatitis atópica/ ¿qué sabe ella?/ el líquido de la aguja hipodérmica/ si fuera mamá estaría podrida…

No votes yet.
Please wait...

Comentarios

SHARE
Artículo anteriorDespilfarro y gastos banales de EPN
Artículo siguienteEdición impresa: 17-octubre-2016
Estudió la maestría en subjetividad y violencia. Es editora independiente y se ocupa de la gestión de proyectos culturales en la revista binacional Literal Latin American Voices. Estudió en la escuela dinámica de escritores que dirigió Mario Bellatín. Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas y del Foecah. Realizó una residencia artística en Colombia donde escribió un libro de cuentos basados en el I-Ching, editado por el Cecultah. Ganadora del concurso de cuento Ricardo Garibay.