El caso del proyecto Tableta Concanaco, en el que supuestamente hubo conflicto de interés y resultó beneficiada la firma Celular Milenium, del empresario hidalguense Juan Carlos Martínez, es un ejemplo de cómo resulta indispensable que se eche a andar el Sistema Estatal Anticorrupción para evitar esas controversias y así disipar, o al menos atenuar, cualquier sospecha en torno a los actos de gobierno en los que intervengan particulares. El propio Martínez Domínguez expresó ayer, en conferencia de prensa, la manera en que el mecanismo funcionaría como un antídoto para evitar criterios distorsionados, por ejemplo, en una licitación pública. Cuando participen empresarios en licitaciones públicas, dijo Martínez Domínguez, el Sistema Anticorrupción debe verificar “que cumplan escrupulosamente los criterios de selección, con los mejores precios y condiciones, sea quien sea”. Pero además, el sistema serviría, por ejemplo, para que sepamos, nosotros los ciudadanos, qué relación tienen los servidores públicos y con quién, antes de que ejerzan su cargo. Con esa posibilidad podrían evitarse sucesos como el famoso y multicitado caso Casa Blanca, derivado de la relación del presidente Enrique Peña Nieto y varios funcionarios con la constructora Higa. No debe olvidarse que en nuestro Congreso local el tema está justamente en discusión y que pronto contaremos con ese mecanismo. Mientras tanto, es sano que la oposición cuestione el mecanismo mediante el cual se pretende elegir al fiscal anticorrupción. Se trata de una figura en la que la participación de la sociedad debe ser abierta y decidida. Si dejamos esto solamente a los políticos no servirá de nada. De filón. Es una vergüenza para las instituciones el caso de la mujer que falleció víctima de violencia en La Providencia, en manos de su propia expareja, un militar que la mató frente a sus hijos. Pese a que la mujer había denunciado su situación, las instituciones que debieron protegerla no hicieron su trabajo y hoy esa mujer está muerta. Todos, quienes debieron hacer algo y lo omitieron, deben ser castigados, sin distinción alguna.

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