Alfonso Atitlán Gil

En salud es muy importante considerar aquellas patologías que afectan a nuestra población para establecer los mecanismos que minimicen los riesgos; hablando de alteraciones congénitas, las cardiacas son muy frecuentes (ocho a 11 por cada mil recién nacidos vivos) y en ocasiones resultan graves y algunas no pueden ser diagnosticadas a tiempo, lo que puede derivar en situaciones fatales, ya que presentan una mortalidad del 18 al 25 por ciento en el primer año de vida.

Las cardiopatías potencialmente mortales se conocen como cardiopatías congénitas críticas o complejas (CCC) y requieren procedimientos invasivos en los primeros días o el primer año de vida, pero si no pueden diagnosticarse a tiempo, no es posible dar un tratamiento oportuno que permita salvar la vida de los recién nacidos (RN) que las padecen.

Los RN con CCC dados de alta sin un diagnóstico, corren el riesgo de morir en sus hogares o tardíamente atendidos en los hospitales, por lo que la detección temprana es crucial para cambiar el pronóstico. En México hubo 17 mil 596 muertes por cardiopatías congénitas (CC) en menores de un año de 2010 a 2014, de las cuales 346 ocurrieron en Hidalgo. Los servicios de salud de Hidalgo (SSH) reportaron 177 como no especificadas y 17 como CCC para el periodo 2009 a 2013.

Afortunadamente, desde hace ya más de 10 años, diferentes investigadores alrededor del mundo y particularmente en el continente europeo han demostrado que medir la saturación de oxígeno (SO2) en la sangre, mediante un sensor que se coloca en la mano derecha y cualquiera de los pies de un RN, permite identificar algunas condiciones anómalas en la anatomía del corazón, incluso en ausencia de otros síntomas físicos, lo que alerta al personal de salud sobre una posible anomalía congénita en el corazón de esos bebés; por ese motivo, no se dan de alta a esos RN y se establecen las medidas necesarias para aumentar la detección temprana.

Es por ello que en Hidalgo, los servicios de salud se han organizado para implementar por primera vez en México y en Latinoamérica el tamizaje cardiaco mediante la oximetría de pulso (OP); todo el proceso articulado mediante un modelo de gestión del conocimiento (MGC) para la detección oportuna de cardiopatías congénitas que amenazan la vida en el periodo neonatal.

Se realizó un estudio piloto de implementación de OP apoyado en criterios clínicos en RN de los hospitales obstétrico y general de Pachuca, de marzo a septiembre de 2015. Los resultados arrojados por dicha prueba permitieron organizar el tamizaje en 14 hospitales de los SSH desde noviembre de 2015 a la fecha. Se han tamizado más de 18 mil RN y se han identificado de manera oportuna más de 50 cardiopatías congénitas, de las cuales 15 fueron CCC, por lo que los RN afectados fueron enviados a hospitales de tercer nivel en la Ciudad de México para ser atendidos de manera oportuna mediante cirugía paliativa y tratamiento farmacológico; gracias a las acciones implementadas se logró salvar la vida a 10 de los 15 RN afectados con alguna cardiopatía congénita crítica. Durante los últimos tres años, la mortalidad neonatal temprana ha disminuido considerablemente partiendo de una tasa de 0.32, antes de la oximetría de pulso, y llegando a 0.07.

Ese estudio demuestra que la OP ayuda en el diagnóstico de CC y CCC en combinación con criterios clínicos y EcoCa. El modelo de gestión del conocimiento favorece la innovación y la gestión de recursos. A tres años de haberse implementado la prueba piloto se ha salvado la vida a más del 80 por ciento de estos bebés. El éxito de esta intervención ha permitido que los resultados se presenten en foros nacionales y alrededor del país en otros estados.

Hidalgo es un referente para la implementación de este tipo de proyectos; actualmente, se han gestionado los recursos y se cuenta ya con el equipamiento para implementar el tamizaje cardiaco neonatal en 25 unidades de primer nivel de atención de los servicios de salud.

En Hidalgo se hace innovación al servicio de la población, a partir de la investigación de vanguardia y los modelos de gestión del conocimiento, que permiten realizar nuevas propuestas para solucionar problemas prioritarios de salud y así mejorar la calidad de atención en la población hidalguense.

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