“Tu talento determina lo que puedes hacer. Tu motivación determina cuánto estás dispuesto a hacer. Tu actitud determina qué tan bien lo haces.

” -PsicoActiva Es tan maravilloso el mundo que nos rodea que sentimos en ocasiones el impulso de la invitación a soñar, reflexionar y analizar qué tan grande es la naturaleza que nos regala este planeta llamado tierra; en repetidas ocasiones sentimos esa necesidad de conocer un poco más de lo que alcanzamos a ver y percibir. El adentrarnos, por ejemplo, en los bosques y admirar esa belleza tan natural que ofrece a nuestra vista y nos damos cuenta que hay en ese armonioso paraje infinidad de seres vivos al igual que nosotros que, a en su forma natural de hábitat se encuentran buscando su alimento día a día para vivir, se reproducen y mueren pero, nos dejan algo en ese bello bosque y nosotros no somos capaces de admirar todo lo que hacen ellos por nosotros.

Lo que nos dejan es lo que consumimos día a día, de una u otra forma y lo transformamos a nuestra manera y forma de vivir. Utilizamos todo pero, en muchas de las ocasiones no nos percatamos que estamos terminando con esa belleza natural, no permitiendo que vuelva a reproducirse por tanto químico que daña y hace que muera la belleza natural del cual abusamos y estamos propiciando su extinción.

Recordemos un poco a la botánica, esa es una de las tantas ramas de la biología, la que se encarga de estudiar a los vegetales en todos los niveles, desde su descripción, clasificación, distribución, funcionamiento, reproducción… La palabra etimológicamente proviene del griego, que significa hierba y esa precisamente es la que encontramos en esos bellos bosques.

La botánica puede ser por una parte pura y es la que se encarga del estudio de los vegetales y como ciencia básica o botánica aplicada, se refiere al estudio también de los vegetales pero para su explotación comercial, forestal, farmacéutica, alimentaria… Por lo que abarca un amplio espectro: desde las cianobacterias y criptógamas como lo son los hongos y algas, hasta las plantas superiores o gimnospermas y angiospermas. (Portela, 2016) Al recordar un poco a la botánica, llega a estas líneas una gran mujer que hizo uso de ella para la elaboración de su gran descubrimiento que son en esta ocasión los perfumes. Como lo menciona en una tablilla cuneiforme que data alrededor del 1200 aC en la gran Mesopotamia babilónica.

Esta mujercita fue una fabricante de perfumes y para ello usaba flores, aceite y cálamo junto con cyperus, mirra y bálsamo, me refiero a la que es considerada como la primera química y perfumista de la historia: Tapputi o conocida también como Tapputi-Belatekallim.

Como cada semana, en este espacio me permito abordar a esas grandes mujeres que aportaron y dejaron huella en la historia con sus grandes descubrimientos, las mujeres de ciencia que en el transcurso de la historia han sido, en la mayoría de los casos, mujeres invisibles, inadvertidas para los historiadores, y además condenadas al olvido. La figura femenina en la ciencia ha sido siempre también, puesta en tela de juicio, calumniada y negada desde el principio de los tiempos en la humanidad, pero hoy en día, el número de la presencia femenina en la universidad es superior al de los varones pero, el repartimiento es considerablemente desigual en las muy variadas disciplinas del conocimiento.

Mujeres valientes que se atreven a cursar una carrera científica para llevarla a feliz término en muy contadas y difíciles ocasiones. Al margen de ello, el objetivo de este artículo como siempre, no es analizar estos aspectos y otros tantos detalles por los que ha tenido que pasar toda mujer que se atrevió a pisar una universidad y obtener su reconocimiento, sino destacar su papel como mujer en la historia de la ciencia y demonstrar que la presencia femenina en los espacios científicos ha dejado de ser una rareza inquietante, porque continúa sin merecer las distintas posiciones directivas y de poder al igual que sus colegas masculinos.

Tapputi-Belatekallim nació en el siglo XIII aC alrededor del año 1200 aC. Al realizar excavaciones arqueológicas fue como se encontraron las tabletas cuneiformes del II milenio aC en Mesopotamia, lugar donde nació y vivió, y en la actualidad es Irak; en esos registros se encontró el nombre de una mujer que desarrollaba las mismas prácticas que hacían los herreros y alquimistas varones de la época. Es el primer registro que se tiene también, de lo que en ese tiempo pudo haber sido una farmacia como es conocida en la actualidad.

En ese tiempo, a las mujeres les llamaba poderosamente la atención la botánica y sus diferentes aplicaciones y una de ellas fue Tapputi, quien solía acudir con frecuencia a diferentes bosques en busca de sus flores y plantas y, con la utilización del petróleo, la mirra y un bálsamo utilizaba técnicas químicas para producir sus perfumes, cosméticos y ungüentos. A sus mezclas agregaba agua destilada para filtrarlas continuamente y poder de esa forma obtener el tan preciado perfume, a ella, le fue permitido establecer un laboratorio de cosméticos en el Palacio Real de Babilonia. Por otro lado, ella fue consejera en el Palacio.

En esos tiempos y como en otros países, los varones se dedicaban a las actividades más pesadas, por lo que quedaban a cargo las mujeres para la realización de la alimentación y de ahí que fue necesario que todas ellas tuvieran la habilidad para recoger plantas, raíces y frutos para cocinar, y de esa forma observar y experimentar los usos y utilidad que podrían obtener de lo que recogían.

Desgraciadamente no se tienen datos precisos, ni se conoce más de su vida y labores que desarrollara, pero de lo que si se afirma, es que está considerada como la primera química de la historia y precursora del actual perfume.

Es de llamar la atención esta historia, porque tal pareciera que ocurrió en un mundo donde la magia, la fantasía y la ciencia se conjugan para hacerse indistinguibles, ya que se habla del año 1200 aC y faltaban 600 años para que Nabucodonosor II diera belleza a la ciudad para convertirla en algo maravilloso con los tan mencionados Jardines Colgantes de Babilonia, una de las siete maravillas del mundo antiguo, así como, sus puertas legendarias; lugar donde los astrónomos navegaban en el cielo en la búsqueda constante de señales divinas y, a quien no le gusta el agradable olor a perfume, perfume que embriaga los sentidos e invita al amor, además de agradar al olfato.

“Siempre hay un lugar en tu vida para pensar en grande, empujando los límites e imaginando lo imposible”

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