Teatro para públicos específicos, un nuevo mercado

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Teatro

Pachuca.- El 30 de junio en Editorial Elementum se llevó a cabo, como parte del programa Poéticas jóvenes, el conversatorio “La puesta en escena para público específico” por el director escénico Luis Martín Solís, famoso por la realización de distintos espectáculos multidisciplinarios, escritor de ensayo y artículos publicados en las revistas de teatro más importantes del país.
Como principio de la charla, nos habló sobre su experiencia de montaje en una disciplina como la ópera, mencionando que “es uno de los juguetes más grandes para un director, puesto que no requiere entendimiento”, ya que es un tipo de espectáculo que opera en el estado emocional, “la ópera ofrece un placer enorme” ya que el virtuosismo de la música y la voz penetra, interviene en un estado alejado de la razón.
Esa explicación sobre la reacción del espectador ante el hecho escénico estableció una serie de opiniones sobre el tema “públicos específicos”, cuestionando las modas sobre la categorización del espectador. Luis Martín en varias ocasiones bromeó sobre el “teatro para niños, teatro para adolescentes, para adultos, pre marnales, motesori, etcétera”, argumentando que el teatro desde sus inicios no tenía
el objetivo de hablarle a las edades de los humanos, en el isabelino,
en el griego, en el oriental no
había distinción.
El teatro para niños surgió a finales del siglo XVIII, con el objetivo de distraer a los hijos de la clase noble de Europa, hasta convertirse en el siglo XIX en una herramienta de educación moral
en Inglaterra.
Solís mencionó que el teatro para niños “serio” sucedió a partir de la Revolución rusa, el cual buscaba la divulgación de las ideas de partido y se volvió una herramienta para la educación básica. Si revisamos la historia del teatro mexicano, observaremos que esa forma de educación fue imitada por nuestro país, marcado por un esquema socialista y nacionalista, que al paso del tiempo se volvió caduco por ser un teatro ínfimo.
En la década de 1970, una renovación dramatúrgica y temática sucedió en Canadá, que se extendió al mundo y llegó a México hasta la década de 1990. La exposición sobre los temas tabúes en el teatro para niños sacudió al mundo, Suzanne Lebeau es una dramaturga emblemática en ese proceso de transformación asunto.
El nuevo teatro para niños tuvo como objetivo no enseñar nada, la gran diferencia consistía en generar experiencias de vida en el espectador. La premisa genera nuevas formas escénicas para relacionarse con el espectador.
Ante esa idea, Luis Martín Solís cuestionó la necesidad de diferenciar las edades del público y la creación de espectáculos específicos, puesto que “lo que cambia es la percepción, la diferencia es
la experiencia de vida”.
Consideró que el teatro, como anteriormente, puede durar 12 horas y hablar de distintos temas. Un espectáculo es valioso por la forma en la que está realizado, y por esa forma puede ser una gran experiencia para cualquier espectador, pero eso lo determina la interpretación y experiencia de vida del espectador, no la edad por
sí misma.

Luis Martín Solís

  • El director escénico
    impartió el conversatorio “La puesta en escena para público específico” en Editorial Elementum
  • Es reconocido
    por la creación de distintos espectáculos multidisciplinarios, escritor de ensayo y artículos publicados en las revistas de teatro más importantes del país

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