La sociedad civil mundial vive, oprimida y explotada, en medio de una trilogía de poder, por un lado están los gobiernos formales con el monopolio de las fuerzas del orden, ya no de la violencia, la cual se la disputan con el gran crimen organizado y no organizado, que es el otro poder, y el tercer poder son las empresas trasnacionales, principalmente del sector financiero, este último ejerce su dominio a través de los mercados y de los conocimientos científicos y tecnológicos, que adquieren a través de la propiedad industrial e intelectual. 28 empresas del sector financiero controlan 50 trillones de dólares equivalentes al 62.5 por ciento del PIB mundial, económicamente son más poderosas que muchas naciones juntas, ahí su nivel de influencia.
La gran rivalidad mundial es por la conquista de los mercados oligopólicos, que obliga a competir en la producción y aplicación de nuevos conocimientos científicos y tecnológicos, por un lado, y en la reducción de costos vía eficiencia tecnológica, como en la obtención de recursos naturales y humanos (mano de obra barata).
Son las grandes empresas trasnacionales que gracias a sus capacidades tecnológicas, organizacionales y financieras, segmentan procesos y mercados, internacionalizándose al vincularse con gobiernos de diversas nacionalidades para apropiarse de los mercados, para ello exigen, formalmente o mediante corrupción, que liberen los precios de los productos estratégicos, como la gasolina, el gas y los alimentos, como es el caso de México.
Según el informe 2017 de la OMPI, las 10 principales empresas que en 2016 solicitaron registro de entre 2 mil y más de 4 mil patentes son: ZTE, Huawei, Qualcomm, Mitsubishi, LG, HP, Intel, B0E Technology, Samsung y Sonny.
En México, según datos del Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI), de 22 mil 428 solicitudes (patentes, modelos de utilidad, diseños industriales y trazados de circuitos integrados) en 2016, 84 por ciento fue para extranjeros.
De las 4 millones 48 mil Mipymes solo patentaron en 2015 el 0.4 por ciento, las reducciones presupuestales a la ciencia y la tecnología derivan en un posicionamiento cuestionable de México en materia de innovación, porque en el índice global 2017, mientras Suiza ocupa el primer lugar con un ranking de 67.69, México está en la posición 58 con un ranking de tan solo 35.7, muy lejano del primer lugar.
En México no hace falta talento, sus científicos están a la altura de los mejores del mundo, pero el país lastra desde hace décadas la falta de recursos en ciencia, tecnología e innovación, dice Camhaji.
La incompetitividad de la principal estructura productiva nacional Mipymes, los bajos salarios, la incremental inflación del 6.9 por ciento, consecuencia de la liberación de los precios de los energéticos, que propició el encarecimiento de los alimentos básicos, inalcanzables para más de 30 millones de mexicanos, en medio de un proceso electoral que promete ser un gran fraude, para imponer a un candidato tecnócrata carente del mínimo sentido político e indiferente ante la pobreza.
Ese contexto denota un desdén de los llamados políticos tecnócratas por la tecnología, formados principalmente en escuelas privadas, con un esquema claramente neoliberal, aprendido en instituciones educativas, como la Universidad de Chicago, Yale, o el ITAM en México, este tipo de político llegó al poder en la década de 1980 con Carlos Salinas, precisamente cuando se impuso el modelo económico basado en el neoliberalismo, privilegiando a la gran empresa trasnacional y reduciendo a la mínima expresión económica al Estado mexicano, para ello desmantelaron a todo el sector paraestatal y las prestaciones sociales, siendo la empresa de Luz y Fuerza y Pemex los últimos en desmembrar.
La corrupción y su hermana gemela, la impunidad, han sido el signo de este gobierno, propiciando con ello el crecimiento de la alta criminalidad, como la generalización de la delincuencia en toda la sociedad, al grado que el 2017 es el año más violento de los últimos, al llegar a 26 mil 573 decesos violentos, rebasando la capacidad del Servicio Médico Forense al menos en 15 entidades federativas.
A pesar de que Peña Nieto no cumplirá su compromiso de llegar al uno por ciento del PIB en materia de investigación y desarrollo, sí ha incrementado su gasto en armamento en 246.4 por ciento, del 2010 a octubre del 2017, en este 2018 la Secretaría de Marina comprará a EU misiles y torpedos por 98.4 millones de dólares. Además de gastarse más de 2 mil millones de dólares en publicidad de su imagen.
En lo económico, en lo social y en lo político, como en materia de seguridad, este gobierno terminará siendo un fracaso, ¿no lo cree usted?

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