Durante las últimas cuatro décadas el mundo ha experimentado cambios vertiginosos en los modos de organización social, en los procesos productivos y en los patrones de consumo cultural. Las distancias entre las regiones se han acortado gracias a las tecnologías de la información y la comunicación.
Nuestra generación es testigo del diseño de una “nueva geografía”, caracterizada por relaciones de poder más intensas y dinámicas entre los actores que la conforman. Esta geografía, también llamada capitalista, es diseñada por las empresas transnacionales, los organismos internacionales y los grandes estados nación, que en conjunto encarnan lo que varios analistas han llamado el sujeto hegemónico, una simbiosis de las clases económicas y políticas que controlan el mundo. En este proceso, la tecnología es el eje definitorio en la disputa por el liderazgo y el instrumento de poder por antonomasia de las grandes potencias.

La tecnología dual: secreto del desarrollo tecnológico estadunidense

El desarrollo de investigaciones de frontera tecnológica es un aspecto nodal para mantener el liderazgo de las empresas. Esto lo saben, y lo han aplicado muy bien tanto el estado como las empresas estadunidenses.
La mayoría de las innovaciones tecnológicas de EU se han desarrollado en estrecha colaboración con la industria armamentista. Este país tiene el mayor ejército del mundo y cuenta con un equipo de investigadores en ciencia y tecnología de los más competitivos a nivel mundial.
El Departamento de Defensa de los Estados Unidos promueve el uso global de tecnologías de la información y de gran contenido científico de vanguardia o de investigaciones de frontera (pathbreaking). Para tal fin, ha creado la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA), poniendo a su servicio a científicos que laboran para empresas contratistas que son expertas en el desarrollo de tecnología de vanguardia como la nanotecnología, biotecnología, electroinformática, aeronáutica y el desarrollo de nuevos materiales.
Esta tecnología es concebida como dual, de uso militar y de uso civil, lo que le proporciona ventajas sobre otras empresas y le da amplias posibilidades de ahorrarse costos y legitima su participación con el discurso de “la promoción del desarrollo” para lograr la aceptación en las regiones donde operan.

Lo que nos queda por hacer

La ciencia y la tecnología constituyen uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de cualquier país para superar sus problemas de pobreza. Por ello, es necesario en primer lugar desestructurar el binomio poder y política tecnológica que priva en algunos países subdesarrollados. De tal forma que se encaminen más recursos a la ciencia y se eliminen privilegios de las estructuras partidistas y de funcionarios corruptos.
Por otra parte, los centros de investigación científicos y universidades en México deben de aventurarse al desarrollo tecnológico de frontera, que rompa paradigmas y fortalezca encadenamientos productivos de mayor contenido de valor. Los núcleos tecnológicos a los que están apostando las grandes potencias nos obligan a levantar nuestra mirada y replantear la relación entre empresa, universidad, gobierno y sociedad.
El único camino que tenemos para superar nuestra dependencia con nuestro vecino del norte es el desarrollo científico y tecnológico endógeno. Para ello, es necesaria una política en ciencia y tecnología de largo aliento, la cual será realidad cuando exista la voluntad política y la madurez de cuerpos de pensamiento multidisciplinarios que construyan conocimiento desde otra perspectiva, más humana y comprometida con su tiempo.

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