ASTRID CAROLINA
RAMOS LUNA*

Pachuca.- Sabías que la ciudad de Pachuca alberga un tipo de tecolote que está en riesgo de desaparecer? Se trata del tecolote llanero, una especie pequeña, de apenas 20 o 25 centímetros de altura y un peso entre 130 y 150 gramos, de patas largas y cola corta, plumaje bicolor entre café y blanco, que se reproduce en pastizales abiertos, desiertos, praderas y tierras de cultivo despejadas.

Su sobrevivencia depende de las madrigueras excavadas previamente por otros mamíferos, ya que en el verano las utiliza para construir su nido y criar a sus polluelos, y en el invierno se refugia.

Es una especie de hábitos diurnos, a diferencia de otros búhos y tecolotes, que son más bien nocturnos. Se alimenta de pequeños mamíferos e insectos y nos ayuda a controlar plagas, pero su sobrevivencia es frágil por los procesos de urbanización que invaden terrenos de cultivo y por la captura y matanza de crías y adultos.

En Norteamérica, el tecolote llanero se distribuye desde las praderas de Canadá hasta el centro de México, pero su población ha disminuido alarmantemente en algunos sitios, por ello está listado en la NOM-059 de la Secretaría del Medio Ambiente como una especie en riesgo.
Iriana Leticia Zuria Jordan, doctora en biología y profesora investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), ha localizado al tecolote llanero en diversos espacios en Pachuca.

“Pensábamos que era raro, pero ahora lo hemos encontrado en muchos lados. Hace sus nidos en el suelo, en madrigueras que haya dejado una ardilla o cualquier otro animal. No sabíamos que se estaban reproduciendo aquí en Pachuca”, explicó en entrevista.

Son pequeños, de apenas 20 o 25 centímetros de altura y un peso entre 130 y 150 gramos, de patas largas y cola corta, plumaje bicolor entre café y blanco

¿Cuáles son las oportunidades laborales para un biólogo?

“Los trabajos de biólogo no los anuncian, pero sí hay muchas áreas de oportunidad para nosotros y tenemos una gran responsabilidad, porque en nosotros recae gran parte de la solución a los problemas ambientales, que son muchos”, recalcó la doctora Iriana Zuria

Iriana Leticia
Zuria Jordan,

doctora en biología
y profesora investigadora
del Centro de Investigaciones
Biológicas de la Universidad
Autónoma del Estado
de Hidalgo, ha localizado
ejemplares en
diversos espacios

Experta en aves

La doctora Iriana Zuria investiga principalmente la ecología de aves; “me gusta estudiar aspectos de las poblaciones y comunidades de aves, así como identificar cuáles son las características de los individuos que les permiten sobrevivir en ambientes antropizados”.

Para explicar más a detalle su trabajo, dijo que, por ejemplo, “hay aves a las que les va muy bien en ambientes modificados por el ser humano, como las ciudades o los sistemas agrícolas, y surge la pregunta: ¿por qué algunas especies sí se adaptan a estos sistemas humanos y otras no? Hay aves que desde lejos te ven y se van volando, y hay otras, como las palomas, que casi las pisas y no se van”.

Asimismo, en su grupo de investigación estudian aspectos sobre la biología reproductiva de las aves. “Buscamos nidos en la ciudad y vemos en dónde los construyen, qué sustratos utilizan más frecuentemente, qué material usan para hacer el nido y la sobrevivencia de los huevos y los pollos. A nivel de comunidades, vemos qué especies hay en diferentes lugares”.

Como bióloga, lo que más le gusta es salir a campo, atender a estudiantes y tesistas, además de diseñar proyectos; lo que menos le gusta como trabajadora universitaria es la burocracia.
“Tener que hacer oficios, trámites, informes, reportes, aunque son necesarios, pero a veces es exagerado lo que tenemos que hacer”, declaró.

Actualmente, trabaja en varios proyectos de investigación, como en la identificación de aves en centros urbanos, estudiando si las áreas verdes están funcionando como trampas ecológicas, describiendo la biología reproductiva de aves acuáticas y hasta tratando de entender la ecología espacial de la serpiente de cascabel y su conducta con los seres humanos.

Por último, se interesa en la educación ambiental; “nos hace falta comprender cómo podemos evitar tanta destrucción, pues actualmente vivimos una de las peores crisis ambientales de la historia”, enfatizó.

Vocación de toda la vida

“Desde niña me gustaban mucho los animales y las plantas. No sabía si estudiar veterinaria o medicina, algo biológico. Un día supe que existía una carrera en la que se estudiaba a los seres vivos y decidí ingresar. ¡Me encantó!, ¡creo que es la mejor del mundo!”

Aunque dedicarse a la ornitología, que es el estudio de aves, “fue por azares del destino”, en principio le interesaba la biología marina, pero su asesor trabajaba con aves marinas “y me gustaron; luego empecé a trabajar con aves terrestres”

Ese animal se distribuye

desde las praderas de Canadá hasta el centro de México, pero su población ha disminuido alarmantemente en algunos sitios, por ello está listado en la NOM-059
de la Secretaría del Medio Ambiente

Es una especie

de hábitos diurnos, a diferencia de otros búhos y tecolotes, que son más bien nocturnos. Se alimenta de pequeños mamíferos e insectos

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