A mediados del mes pasado, la alcaldía pachuqueña dio un golpe de timón. La asamblea municipal aprobó por unanimidad de votos el dictamen para la suspensión de actividades comerciales en bares, cantinas, cines, parques y todos los espacios públicos para evitar la propagación del coronavirus (Covid-19). La noticia fue una bomba que explotó en las manos de la cúpula empresarial, que goza de cabal amistad con el gobernador Omar Fayad Meneses. De manera casi inmediata, varios secretarios de gabinete denostaron la medida, calificándola de ilegal y por consiguiente inválida. El presidente del Consejo Coordinador Empresarial hidalguense Edgar Espínola Licona anunció que recurrirían a amparos, con el acompañamiento de la dirección general jurídica del estado, contra las acciones anunciadas aquel 19 de marzo por el ayuntamiento. Una jauría de empoderados administradores de despacho salió en rueda de prensa nocturna a denostar las acciones que habían tomado por asalto la última palabra del jefe del Ejecutivo estatal. La alcaldía de Pachuca se adelantaba contra los incipientes efectos del coronavirus. Los establecimientos acataron paulatinamente la medida, económicamente dolorosa pero necesaria. De los famosos amparos nada se volvió a saber. Dos semanas después de que el ayuntamiento capitalino emitió dicho decreto, el gobierno estatal hizo lo propio y publicó un acuerdo de ampliación de medidas para prevenir y controlar el coronavirus, que dicta parar actividades no esenciales en los sectores público, privado y social. El ordenamiento, que fue publicado en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo, se sujeta a la declaratoria de emergencia sanitaria establecida por el gobierno federal el 30 de marzo. Eso demuestra que la asamblea municipal de Pachuca actuó en apego a la verdad, anticipándose a las medidas hoy en día obligatorias. A sus antagonistas se les desfundó la estrategia política, sin es que esa fue la intención de la rueda de prensa de aquel 20 de marzo. Enhorabuena para la alcaldesa Yolanda Tellería por no engancharse en una estéril guerra de declaraciones. No quitemos el dedo la llaga, la recuperación económica para el sector empresarial será más difícil de lo que parece. Ojalá que el gobierno no tenga las manos manchadas de demagogia y ayude a los empresarios que son, dicho sea de paso, el motor de la economía. De filón.

El que está en otro entramado es el Instituto Estatal Electoral, al que se le desajustaron las fechas del proceso municipal y consecuentemente el presupuesto que ya tenía preparado.

Comentarios