Los escenarios poselectorales dentro de nuestra entidad se han tornado interesantes, por diferentes e inéditos.

Un gobernador que anda como “chivo en cristalería”, por el simple hecho de que nunca se imaginó que la sociedad se le saliera de la bragueta. No sabe como se debe administrar esto que fue algo más allá de una derrota electoral. Acostumbrado a los festejos por adelantado en los triunfos comprados con antelación, hoy de plano, con sus aberrantes ocurrencias premortem, solo le está ahorrando a la sociedad lo que debió ser una desgarradora lucha final. Es, sin duda, la viva expresión del luchador por designación, del seudogladiador que ante la ausencia de escuela y praxis, se está entregando de “pechito” para que a quien le corresponda le dé la estocada final…

Mucho le afectó también que su forjado haya sido en falsas y arregladas arenas. Desde que lo descubrió su mentor e inventor Murillo, le pusieron varias pilmamas que lo limpiaban antes que se defecara. Ese es hoy el gran problema de Fayad… no saber otra cosa que mal ordenar y arrebatar, y eso es lo que lo ha llevado a enfrentar a la sociedad y al poder legislativo que aún no inicia.

No tengo la menor duda que no saldrá bien librado de esta, su primer gran batalla verdadera, al grado de que ya muchos vislumbramos un apetitoso juicio político que lo ubique, al igual que a su padrino, maestro e inventor Murillo, como otro gobernador que salió por piernas para irse a la basura de la historia.

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