Sin duda, los malquerientes de la maestra Delfina Gómez Álvarez tienen una razón de peso para prohijar descalificaciones en su contra, desde las elementales en tiempos de campaña y hasta las ofensivas que la asumen títere movida por los hilos de Andrés Manuel López Obrador. La maestra no está en tercer lugar en la preferencia del voto mexiquense…
En consonancia, en las implacables redes sociales pululan oficiosos mercenarios dispuestos a disparar el primer #hashtag o tuit con referencias peyorativas contra quienes critican o cuestionan a sus candidatos. Evidencia de algo más que la piel delgada que no admite la menor crítica, mas no he visto una respuesta de esa naturaleza en el equipo de la diputada federal con licencia.
Pero, vaya, sin ánimo de parecer defensor a ultranza o apoyador emergente de la maestra (porque tiene una maestría), en tiempos electorales no sorprenden las campañas de lodo. Dice Manlio Fabio Beltrones que aquel que sufra de espantos que no salga de noche a la calle.
Y la maestra Delfina sabe el tamaño del riesgo de fallar en el intento si sucumbe, cual escolapia en estos asuntos de la política de las ligas mayores, a embates de oficiosos y filibusteros, mercenarios electorales que tienen a la descalificación como materia prima en la estrategia que posiciona y descarrila.
¿A quién o quiénes interesa descarrilar a la maestra Gómez Álvarez? Tal vez a aquellos que hasta hace pocos meses la consideraban débil y soñadora contrincante o, incluso, más reciente el adjetivo peyorativo de “Juanita”, movida por Andrés Manuel López Obrador convertido en el poder tras el trono en el momento en que la maestra asuma la gubernatura del Estado de México.
En este escenario, la evidencia de otros tiempos en la contienda electoral es precisamente el hecho de que la exalcaldesa de Texcoco, Estado de México, ha crecido en los momios de las encuestas más serias levantadas en territorio mexiquense y que con otras encuestas la han pretendido reducir al tercer sitio.
Mire usted, conozco poco a la maestra Gómez Álvarez; la traté en su trabajo como diputada federal de Morena, en la actual 63 Legislatura, pero no cabe la menor duda de que sorprendió a quienes ya hacían planes para después del 4 de junio y daban por hecho que, como ha ocurrido en aquella entidad, la gubernatura se disputara entre dos contendientes, es decir, del PAN y del PRI.
Por eso la embestida, la riada de descalificaciones e historias inverosímiles tejidas en torno a la vida pública y privada de la maestra.
También por eso, ayer lunes, la candidata de Morena al gobierno del Estado de México presentó una denuncia ante el Instituto Nacional Electoral por los reiterados ataques que ha recibido en los últimos días tanto del PAN como del PRI.
La reacción fue como se esperaba, bordada en la descalificación del discurso de los dirigentes de Acción Nacional Ricardo Anaya y del Revolucionario Institucional, Enrique Ochoa Reza. Delfina Gómez reclamó al INE su intervención para sancionar y frenar esa violencia de género. “Es una campaña que revela el miedo que nos tienen porque vamos en el primer lugar de las preferencias electorales”, reiteró la candidata que trae de cabeza al PRI y PAN con su estilo de hacer política del lado de los ciudadanos y a ras de tierra.
Pero, mire usted, la candidata de Morena también ha hecho campaña en el Tec de Monterrey, campus Toluca, donde igual estuvieron los candidatos del PRI, PAN y PRD.
Delfina Gómez inició su presentación, ante un auditorio lleno, y habló de su origen modesto como hija de un albañil y una ama de casa y agradeció al Tec de Monterrey la oportunidad de hacer una maestría en línea. En distintas intervenciones, y al referirse a rubros como salud, educación, seguridad y política social criticó el triunfalismo del gobierno local.
En la sesión de preguntas y respuestas con miembros de la comunidad universitaria rechazó ser títere de Andrés Manuel López Obrador y consideró que la reforma educativa es solo una reforma laboral que no escuchó la voz de los maestros que están al frente de los salones de clase.
¿Por qué quieren descarrilarla? ¿Quién teme a Delfina? Apenas inició campaña y se han sumado a su causa dos de las cuatro organizaciones del Frente Auténtico del Campo. Álvaro López, dirigente de la UNTA, dijo que los campesinos no le perdonan a Alfredo del Mazo que, como presidente de la comisión de presupuesto de la Cámara de Diputados, haya sido el artífice de los recortes al gasto rural.
Otro que se sumó al respaldo a Delfina es Francisco Chew, líder del Movimiento Social por la Tierra (MST).
¿Por esos y otros apoyos de organizaciones sociales la quieren descarrilar? ¿Tercer lugar? Entonces para qué tanto brinco estando el piso tan parejo. Digo.

[email protected]
www.entresemana.mx
@msanchezlimon

Comentarios