Miguel de la Vega

CIUDAD DE MÉXICO.- Edgar Portillo quiere ser Presidente de la República. Y, sí, se han reído de él, lo han tirado de a loco y hasta su mamá le pide que desista, pero él está convencido de ese objetivo desde que tenía 19 años. De hecho, en Facebook ya tiene más de 170 mil seguidores. Su oferta como candidato independiente: darle un respiro a México y que la Selección Nacional sea campeona del mundo.

¿Usted le cree a los políticos cuando dicen que sólo piensan en el bienestar de México?

No, en realidad no. Los resultados de haberles creído ahí están.

Entonces, ¿por qué habríamos de creerle a usted?

Porque no tengo cola que me pisen. Lo que he ganado como investigador durante 12 años es con lo que estoy pagando todos los gastos para visitar estados y dar a conocer mi propuesta. Puedes revisar mis cuentas, mis declaraciones de impuestos, mis ingresos… verás que no me mueve la ambición por el dinero.

¿Para qué quiere ser Presidente?

Porque a México le hace falta un respiro. Estamos en un nivel de desgaste inaguantable. Desde los 19 años supe que quería ser Presidente, a los 27 lo declaré en un programa de televisión y estoy cumpliendo. Me he preparado toda la vida para esto.

¿Cómo lo pueden tomar en serio?

Porque la honradez y la sinceridad me respaldan. Todas mis cuentas están abiertas. Nunca he tomado un centavo que no sea mío, nunca le he hecho daño a nadie. Además, vengo desde abajo y nunca he militado en algún partido político. Fui voluntario de joven en el PCD, pero fue sólo unos meses. No tengo ningún Ferrari.

¿A qué se refiere cuando dice que es una persona normal?

A que tomo el Metro, me subo al trolebús, regularmente como en una fonda cerca de la universidad en donde el menú vale 50 pesos. No quiero decir que lo que hago tenga algún mérito, sino que vivo como cualquier otro mexicano. Soy un ciudadano de a pie.

¿Fuma?

No.

¿Toma alcohol?

Tampoco.

¿Ve porno?

Sí he llegado a ver alguna película, así como las de arte.

¿Cuándo fue la última vez que probó mariguana?

Jamás.

¿Qué se necesita para ser Presidente?

No tomarlo como un juego y haberse preparado.

¿Cómo se financia?

Con lo que ahorré como investigador durante 12 años. Pedí un año de permiso sin goce de sueldo para poder enfocarme en este proyecto. Mi equipo son voluntarios, la mayoría estudiantes. Viajamos en un Jetta, dormimos cuatro en un solo cuarto.

¿No le parece poco serio prometer que seremos campeones del mundo con usted en la Presidencia?

Eso es algo que sostengo y que es prioridad. No es sólo un asunto deportivo, tiene un trasfondo: México tiene una baja autoestima, México sufre de una derrota moral. Y un país de ganadores se forja con victorias. Evidentemente, el triunfo de la Selección generaría un mejor ánimo nacional y nos permitiría entrar en una mentalidad ganadora que hoy no tenemos.

cola¿Cómo lo lograría?

Hacer un scouting nacional y encontrar al 11 perfecto, un equipo de jugadores que podrán estar en los llanos o en el futbol profesional y que no han tenido la oportunidad de demostrar su valor. El trasfondo: decir que en México hay talento, pero no se le han dado las oportunidades. No es hablar por hablar, ni un asunto mercadológico.

¿No es un sueño guajiro?

No, porque es como mi propia historia: mucha gente pensó que por venir desde abajo, porque mis papás no tenían ni la primaria yo no podría aspirar a la Presidencia. Y hoy tengo una maestría, un doctorado y estoy por presentar mis papeles ante el INE para que me registre como aspirante a una candidatura independiente.

¿Por qué cuesta tanto trabajo creerle?

Porque la mayoría de los políticos nos han traicionado. Vemos casas blancas, vemos desfalcos, vemos inyecciones de agua para niños de cáncer. nos han defraudado una y otra vez. La gente duda y es normal, porque han abusado de nosotros.

¿Por qué dice que México está derrotado mentalmente?

Porque veo el desánimo nacional. Doy clases en licenciatura, maestría y doctorado, y veo en mis alumnos un desánimo, no se sienten respetados, no se sienten valorados. Se sienten sin futuro. Veo una sociedad muy triste, muy derrotada.

¿Cuántos de sus 170 mil seguidores en Facebook son pagados?

Ninguno, no están infladas las cifras; también pueden fiscalizarse. No hay portillobots.

¿Cuál es el mayor error de Enrique Peña?

Su peor error fue aceptar el cargo de Presidente de la República sin estar preparado para ello.

¿Cree que al finalizar su mandato debería ir a la cárcel?

No tengo elementos jurídicos a la mano para eso. Si soy Presidente y hay elementos, procedería en consecuencia legal contra él y contra quién sea.

En el caso Ayotzinapa, ¿fue el Estado?

No tengo elementos para hablar de botepronto.

¿Quién sería su secretario de Hacienda?

Mi gabinete estaría conformado por diversos catedráticos, expertos en sus respectivas áreas; y por mucha gente joven, que tiene una capacidad y un sentido de la responsabilidad impresionante.

¿A cuál Presidente se quiere parecer?

No me gustaría parecerme a nadie. Cada quien tiene sus particularidades. Dicen que México espera su Macron, pero el presidente francés no es un independiente como dicen, sino que viene del status quo, proviene de una familia política y de un grupo empresarial importantes.

¿Alguna vez ha ganado una elección de algo, de lo que sea?

Experiencia política no tengo. Yo le preguntaría a los mexicanos si queremos a alguien con la experiencia que ya conocemos. ¿Otra elección? Fui jefe de grupo en los tres años de secundaria.

¿A quién le quiere llegar?

A todos. Me responden mucho en la calle: desde niños y niñas de 14 años, hasta hombres y mujeres treintañeros. Mi mensaje lo reciben muy bien los millennials. Los jóvenes universitarios me han buscado.

Tres temas polémicos: ¿Aborto?

Evidentemente en contra. Sólo a favor cuando es estrictamente necesario

¿Matrimonio igualitario?

Completamente a favor

¿Legalización de las drogas?

Aunque nunca la he probado, sí, se tiene que legalizar la mariguana.

Si es maestro de ciencia política, ¿por qué  no cree en los partidos?

Son una invención social, no son permanentes o inamovibles. A México le hace mucha falta cambiar a un sistema semipresidencial como el francés, o seguir el modelo alemán semiparlamentario.

Si no llega a ser candidato, ¿por quién votaría?

Por el momento no veo un perfil que me llene el ojo. Tampoco aceptaría formar parte de otro equipo. Voy por mi propio proyecto.

¿Y si le ofrecen ser diputado?

Te lo firmo desde ahora: no estoy buscando otra candidatura. Jamás. No estoy haciendo esto para ver qué me dan. Y lo digo para que me lo puedan reclamar si lo hiciera.

¿Qué le dice su mamá?

No le gusta. Me dice que quiera mucho a México, que haga lo que pueda por mí país, que me da sus bendiciones, pero quisiera que no estuviera en esto. No le gusta la política.

¿Se han reído de usted?

Así es. Se han reído en todos los sectores. Pero he pasado del loco que quiere ser Presidente al profesor universitario loco que busca ser Presidente. Y en unos días seré el que se atrevió a intentarlo y se registró ante el INE. En algún lugar me llamaron el David universitario que se enfrentará al Goliat partidista.

¿Cómo aguanta las burlas?

Con mucho estómago. Y porque sé perfectamente quién soy, cuál es mi esencia y a dónde quiero llegar. Cuando el INE me entregue mi constancia, serán menos los que se rían. Mi corazón me dice eso.

Cinco datos

  1. Tiene 44 años y habla cinco idiomas.
  2. Es doctor en Ciencias Políticas y catedrático de la Universidad Autónoma del Estado de México.
  3. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
  4. Tiene más de 171 mil 400 seguidores en Facebook y apenas 257 seguidores en Twitter.
  5. Para que el INE lo registre como candidato independiente a la Presidencia de la República debe recabar 866 mil 593 firmas, provenientes de al menos 17 entidades de la República.

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