El viernes 13 de octubre de 1972, un avión militar uruguayo con 40 pasajeros y cinco tripulantes se estrelló en un risco de la cordillera de los Andes en Mendoza, Argentina.

Viajaban exalumnos del Colegio Stella Maris de Montevideo. Iban en ruta a un partido de rugby contra el Old Boys de Santiago de Chile.

En el impacto y días posteriores, perecieron 18; los restantes enfrentarían una angustiosa espera por un rescate que nunca se consumó.

Sobrevivieron 72 días; otros más no pudieron lograrlo.

Finalmente, el 12 de diciembre, tres partieron en busca de ayuda, aunque posteriormente uno tuvo que regresar al lesionarse.

Los dos que continuaron fueron Nando Parrado y Roberto Cannesa, y tras 10 días de caminata, encontraron al arriero Sergio Catalán, quien fue el primero en auxiliarlos.

Tras rápida maniobra de rescate, quienes permanecían entre los restos de la aeronave fueron salvados.

La noticia tuvo un impacto mundial, pero después creció, entre la sorpresa, el desconcierto de conocer cómo habían podido sobrevivir.

Y trascendió, se supo que el grupo decidió por consenso alimentarse de la carne de sus compañeros que habían ya enterrado fuera del fuselaje.

Esa práctica se denomina antropofagia.

Tomaron en cuenta muchos factores, entre ellos el religioso. Estuvieron de acuerdo en no utilizar como alimento a ningún familiar cercano, ni tampoco a quien fuera del sexo femenino.

En un principio, los sobrevivientes no fueron amplios en sus explicaciones hasta que pronto reconocieron y justificaron lo que habían hecho.

Prácticamente se vieron obligados a dar una conferencia de prensa para hablar del tema. Hicieron hincapié la comprensión de los familiares de los muertos, quienes en todo momento los apoyaron.

Hubo una película en que se desarrolló con toda su intensidad la trama.

Ahora, Canessa, junto con Pablo Vierci retomaron lo ocurrido en un libro que titularon Tenía que sobrevivir.

El primero contaba el día del percance; 19 años y era estudiante de segundo año de medicina. Su rol fue fundamental.

Vierci es un conocido escritor uruguayo, en varias ocasiones laureado. Cita de su intervención en la obra: “Conozco a Roberto Canessa prácticamente desde que nací, en el barrio de Carrasco, Montevideo. A lo largo de la vida escribí múltiples artículos periodísticos intentando entender qué ocurrió en la cordillera de los Andes. A fines de 2008 publiqué el libro La sociedad de la nieve, donde los 16 sobrevivientes no solo cuentan qué ocurrió –como lo hizo el libro ¡Viven! poco tiempo después del accidente–, sino “qué nos pasó”, en primera persona.

A invitación de Canessa, aceptó intervenir en Tenía que sobrevivir. Su trabajo fue excelente.

De editorial Planeta, la primera edición impresa en México es de noviembre de 2016.

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