En estos momentos, el balón rueda en Abu Dhabi con motivo de la gran final del Mundial de Clubes. Cristiano Ronaldo se retuerce en el césped tras recibir una falta en el primer minuto de juego, de esas que los defensores provocan como diciendo “aquí estoy”: el “no pasarán” del balompié. Mientras tanto, hace una hora que el partido por el tercer lugar concluyó y los Tuzos consiguieron el objetivo de superarse a sí mismos.
El tercer lugar del mundo, ¿o el mejor de los tercermundistas? La coincidencia lingüística resulta exacta y hasta poética. El equipo de nuestra ciudad completó su mejor actuación en la justa internacional, lo cual no solo queda reflejado en el podio. Pachuca fue mejor que Wydad Athletic Club, puso a sudar a Gremio y le pasó por encima a Al-Jazira.
Salvo el partido ante León a principios de año, no hubo mejores 90 minutos de la escuadra hidalguense que los disputados ante el campeón de Libertadores (torneo al que México renunció, cabe recordar). Desafortunadamente, y como casi siempre suele ocurrir, fue la combinación error-genialidad la que definió el juego. El error fue retirarse cuando mejor se jugaba; la genialidad fue de Everton, quien burló al Shaggy Martínez y a Omar González para dejar sin oportunidades al histórico Óscar Pérez.
Total, ¿cuál es el balance general de los dirigidos por Diego Alonso? Muy bueno. El desgaste físico y mental fue clave en el desvanecimiento del sueño de enfrentar al Real Madrid. Ello nos habla, entre otras cosas, de las limitaciones ineludibles que aún permean en el balompié. No obstante, en el tercer juego Pachuca encontró el revulsivo donde ellos y Chivas se atreven a buscar: la cantera. Roberto de la Rosa y Erick Sánchez brillaron en la oportunidad del entrenador de volverse internacionales. El primero con gol, el segundo con asistencia y una excelente suplencia de su tocayo, el Guti.
Nadie puede reprocharle nada a los hidalguenses. Felices, satisfechos y fundidos del cansancio, regresarán a tierras aztecas donde les espera una nueva oportunidad de coronarse en Monterrey. Eso y la grata noticia del regreso de una de las máximas figuras de la época dorada: el Chaco debe estar orgulloso de sus nuevos compañeros. ¡Ah! y con lo vivido en el Mundial de Clubes, parece ser que cierto conejo aún no colgará los guantes.

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