Ella misma se presenta en sus propias canciones: “Juglar de las galaxias, viajera alucinada, esponja que se empapa de veneno o de elixir de amor, trovadora de leyendas callejeras, amante de los cantos nocturnos y de susurros de sirenas” (“Encuentros cercanos conmigo”).

Su nombre es Tere Estrada, estudió en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en la UNAM. Su tesis de licenciatura marcó su pasión por analizar el rock y recuperar la presencia femenina en ese género musical. Pero además de hacer investigación, ella misma forma parte de ese escenario de rock hecho por mujeres en México. Es compositora, guitarrista y cantante. Formó parte de varios grupos hasta que decidió ser solista, y en 1990 dio a conocer su primer disco. Ha grabado seis discos, pero más que comercializarse, ha decidido que sus escenarios sean culturales; canta en foros y en universidades.

En un número representativo de las canciones de Tere existe una verdadera riqueza en temáticas y una gran pluralidad de visiones sobre la vida cotidiana y sobre las mujeres. Así, la autocontemplación, una conciencia de finitud, el rechazo social, así como la pasión y el deseo son una constante en sus letras. Ella misma reconoce que sus temáticas son el erotismo, la soledad y el hostigamiento sexual, así como cuestiones urbanas-eróticas.

“No hay adónde ir/ La rabia en las pintas de Chilangolandia/ No hay a dónde ir/ clausuraron el bar en el que chambeaba/ No hay adónde ir/ Los muchachos crecieron y enterraron sus sueños” (“Esquinas desiertas”).

Pero su generosidad y su provocación también la inspiran, así que en una canción habla directamente a quien le escucha, le llama de manera directa y le cuestiona, le advierte, le hace sentir que se deben hacer más cosas para ser quien se quiere ser:
“Oye chava/ tienes ganas/ de crear mundos justos/ y te das topes con la barda/ de tu misma casa/ ni el temblor la derrumbó/ necesitas temblar en tu interior/ Oye chava confundida/ haces un intento por correr/ tras la sombra de esa estrella/ y no te quieres dar cuenta/ que tienes que desgarrar las líneas de tu cuerpo” (“Oye chava”).

La denuncia social, el reclamo y la crítica, la conciencia de vivir en un país con problemas que no le son ajenos, cantar a las condiciones de vida política y económica de su sociedad permite afirmar que Tere Estrada es una compositora que se ubica en su tiempo y en su espacio con certeza, claridad y realismo. Ha reeditado su libro Sirenas al ataque, donde recupera a cada mexicana que ha aportado con su voz y sus interpretaciones la fuerza femenina en el rock.

“Cuando intento echar raíces/ Un nuevo viaje lo impide/ Mi hogar es mi propio cuerpo/ Mi país son mis recuerdos/ Mi piel es mi frontera/ La lira mi trinchera/ Si en tierra ajena muriera/ Que solo sería el funeral/ Al andar me encuentro/ Me miro en un espejo/ Al andar me fatigo/ Pero descubro el camino” (“Encuentros cercanos conmigo”).

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