Habitantes de Tezontepec de Aldama vivieron ayer un episodio digno de las ciudades más peligrosas del país: Reynosa, Tijuana, Ecatepec… la que usted quiera nombrar. Dos bandas rivales provocaron psicosis y varios boquetes en la sede del Poder Ejecutivo local. Sin eludir su responsabilidad por la inseguridad, 49 asesinatos solo durante su administración, el alcalde Pedro Porras Pérez lanzó un reclamo enérgico a las autoridades estatales, pues lleva varios meses solicitando una reunión sin respuesta hasta ahora. El encuentro más cercano que ha tenido Porras con la Policía estatal, es un retén de esa corporación cerca del municipio para revisar la implementación del programa Hoy no circula. Solo eso. El gobierno del estado no puede hacerse de la vista gorda. Pareciera que la pandemia ha acaparado toda la atención del poder en resolver el entuerto sanitario, sin embargo no se debe olvidar otros asuntos de interés público. ¿En las oficinas de bulevar Colosio poniente, por ejemplo, tendrán claro que Hidalgo retrocedió un lugar en la percepción de paz a nivel nacional? Durante el año pasado el estado incrementó sus tasas de homicidio, delitos con violencia e infracciones cometidas con arma de fuego, de acuerdo con el Índice de Paz México 2020, por lo que pasó del quinto al sexto sitio en dicho indicador. Son los ayuntamientos el eslabón más débil en la cadena de seguridad, por falta de recursos presupuestales, su limitada capacidad reactiva y preventiva frente a una galopante inseguridad se vuelve obvia. Por ello debe existir un acompañamiento codo a codo entre el gobierno del estado y la federación con aquellas demarcaciones que padecen los estragos de la violencia, incluido el huachicoleo. En Tezontepec está claro que ese seguimiento quedará pendiente para futuras administraciones. Mientras las autoridades de los tres órdenes de gobierno encuentran lógica a la estrategia anticrimen, lamentablemente el miedo y zozobra seguirán apoderándose de familias hidalguenses. Quienes además del confinamiento por el virus, tienen otro motivo para no salir de casa. A plena luz del día, con personas transitando en el primer cuadro de la ciudad, las balas perdidas impactaron la fachada de la presidencia municipal y los ventanales de la oficina del alcalde. ¿Qué debe pasar para que las autoridades actúen? ¿Una tragedia al puro estilo del noreste mexicano? De filón. A Hidalgo, catalogado históricamente como un estado corrupto, le urge la reposición del procedimiento para seleccionar a los comisionados del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública Gubernamental y Protección de Datos Personales de Hidalgo (ITAIH).

Comentarios