El videojuego pasa por una situación sumamente favorable. Como industria cultural y creativa se ha mantenido estable a pesar de la pandemia, se siguen publicando títulos de grandes estudios así como independientes y continúa siendo el medio que mayor satisfacción produce a sus consumidores, por encima del cine, los cómics y la música.

Por otro lado, como forma de expresión artística los videojuegos experimentan un momento determinante en su existencia, el cual conjunta el desarrollo tecnológico, la experiencia de inmersión del espectador-jugador, y una exploración narrativa cada vez más compleja y profunda. Y justo cuando pensábamos que se había llegado a un límite, The last of us part II arriba a nuestros hogares para provocar un vuelco en nuestros corazones gamers.

Este título, desarrollado por Naughty Dog de manera exclusiva para PlayStation, es la secuela directa de The last of us, videojuego publicado en 2013 donde nos encontramos ante un mundo afectado por una plaga llamada cordyceps (un hongo parásito que sí existe). En este contexto seguimos la historia de Joel y Ellie; el primero, un hombre que ha perdido todo y trata de sobrevivir a cualquier costo, mientras que la segunda es una adolescente que podría representar la última esperanza de la humanidad. Ambos tendrán que cruzar juntos EU en un viaje que implicará la redención de Joel, el crecimiento personal de Ellie y sí, el enfrentamiento con un mundo brutal, violento y desesperanzador.

Paulatinamente, The last of us se ganó un lugar entre el públicoe incluso es considerado uno de los mejores juegos de todos los tiempos. Su relevancia es tal que derivó en cómics, libros de arte e incluso una serie de TV a futuro. Ante ello, el anuncio de una secuela en 2018 creó expectativas altas para un título cuya historia parece redonda a simple vista, pero que siempre nos dejó con el deseo de saber más de Joel, Ellie y el mundo donde tratan de sobrevivir.

Así, en pasados días pudimos conocer la segunda entrega de esta franquicia y tras jugarlo varias horas, podemos decir que es una obra sobresaliente, pero al mismo tiempo polémica. Muy acorde con nuestros tiempos. En The last of us part II tomamos ahora el papel de Ellie, quien vive en un asentamiento humano llamado Jackson, en lo que era el estado de Wyoming. Luego de un evento que cambia la vida alrededor de esta población, Ellie viaja a Seattle en una búsqueda de retribución y venganza.

Empecemos por abordar la cuestión gráfica y de gameplay: The last of us part II es, sencillamente, sorprendente. Es quizá el título que mejor se ve de esta generación y la atención al detalle en cada uno de sus escenarios impresiona. Uno no puede evitar sentirse abrumado al ver el centro derruido de Seattle, así como conmoverse al ver a la naturaleza reclamar lo que es suyo. Cada rincón posee un cuidado notable.

El gameplay, por su parte, pule lo que su antecesor hizo bien mientras que introduce nuevas mecánicas que imprimen más acción y suspenso al título. Cada “nivel” ahora es más vertical, por lo que deberás explorar varios pisos de edificios para avanzar. Se introducen nuevos enemigos: los infectados por cordyceps han evolucionado de formas más abominables, mientras que los enemigos humanos ahora emplean perros y siguen estrategias para seguir tu pista. Y aunque los primeros nos asombran visualmente, son los segundos quienes verdaderamente nos llenan de terror. Una última inserción es la acción de salto; si bien se agradece, tampoco es que resulte necesaria.

Por último, tenemos la historia, el aspecto que ha causado más discusión en torno al juego y, por desgracia, a causa de las razones equivocadas. The last of us part II debe ser visto como un western, y como tal, no se trata de una historia alegre donde todos viven felices para siempre, no; tenemos ante nosotros una historia de venganza en el que en cada momento nos cuestionamos la naturaleza humana, así como nuestras concepciones del bien y el mal, perspectivas más cercanas de lo que parece.

No tenemos una narrativa complaciente; al contrario, la gente de Naughty Dog se ha arriesgado para darnos un título que toca muchas fibras emotivas sobre su propio mundo, y al mismo tiempo sobre el nuestro. Es cruel, cruda y sin miramientos, pero igual es bella, conmovedora y emotiva. Y sí, en The last of us part II hay personajes de la comunidad LGBT, pero eso no afecta en ningún sentido la experiencia del usuario, así que hay que dejar de lado las discusiones superficiales sobre este aspecto del juego.

Pues bien, The last of us part II es una experiencia sobrecogedora que nos desafía como jugadores y que explaya las virtudes del videojuego como arte, industria y medio de comunicación. Aunque no está exento de polémica, esto puede derivar en conversaciones enriquecedoras siempre y cuando se deje a un lado prejuicios, ignorancia y superficialidad. Vale la pena.

@Lucasvselmundo
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