Al cierre de esta edición, los Tiburones del Veracruz no han recibido oficialmente sanción alguna por los actos lamentables ocurridos el viernes de la semana anterior en el estadio Luis Pirata Fuente. Más de una semana ha transcurrido desde los enfrentamientos entre aficionados y jugadores del cuadro escualo y su rival en turno, Tigres.
No obstante, la pronunciación de la Federación Mexicana de Futbol ha sido de solicitar una prórroga para emitir un dictamen (aunque trascendió que el castigo será el veto del estadio por tres juegos). Esto ha escandalizado a propios y extraños, puesto que, en apariencia, no debería haber especulación alguna, sino un accionar contundente y ejemplar por parte de las comisiones disciplinarias correspondientes. Pero no es así.
Adolfo Díaz Rufo lanzó un comentario interesante a través de su videocolumna: “¿cuál es el miedo que le tiene la FIFA a Fidel Kuri?” Llevándolo a un plano internacional, el periodista señala directamente al presidente de Veracruz, quien ya tiene antecedentes de indisciplina, como un individuo de peso al que es difícil de tratar. Hay que recordar que Kuri, además de encabezar este proyecto deportivo, cuenta con un curul en el Congreso de la Unión de la República mexicana. Es decir, es diputado y empresario.
Se especula que el desastre de seguridad y logística que representa disputar un juego de futbol en Boca del Río rebasa las acciones que están en manos de los directivos. Se ha involucrado en constantes ocasiones la complicada situación que vive la política estatal, hecho que es una herencia histórica desde la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz por los conquistadores en el siglo XVI.
Entre el presidente de los Tiburones Rojos y el actual gobernador del estado Miguel Ángel Yunes se han pasado la bolita –y no del modo que concierne a nuestro amado deporte– buscando responsables por los diferentes conflictos que han envuelto al club. Incluso, mucho se habló hace unos meses de la posibilidad de mudar al equipo si el Partido Revolucionario Institucional no ganaba las elecciones para la gubernatura –pues Kuri es diputado federal por el PRI–, hecho que terminó ocurriendo.
En fin, son muchas las vertientes que rodean al caso de Veracruz. Lo que es un hecho es la inadmisibilidad de los conflictos dentro y fuera de la cancha. Las autoridades pertinentes no deben mostrar mayor pasividad de la ya reflejada, sino sancionar con mano firme todo acto que atente contra la esencia del espectáculo deportivo y familiar.

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