Tiempo de mujeres

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Elvira Hernandez Carbalillo

Marisa D’Santos, además de amiga y compañera, es cómplice de palabras, espléndida si se trata de compartir espacios impresos y escenarios literarios, por eso gracias a su necedad llena de sororidad de la buena, ha salido a la luz el libro Tiempo de mujeres. Escritoras en la FUL. En efecto, este texto es resultado de nuestra querida Feria Universitaria del Libro, donde Marisa abrió espacios para que habláramos de mujeres escritoras y, para que esos discursos no se perdieran en el tiempo, los reunió en páginas impresas, escritas con cariño y admiración.
Así, Teresa Dey recupera a Margarita Michelena y confiesa que desde que cayó en sus manos la poesía de esta mujer nacida en Pachuca, ella pudo construirla con más color y picardía en su imaginación. También Sagrario León rescata a la poeta de vientos avasallantes, y Margarita Michelena otra vez brota en este libro, la califica como transgresora de su tiempo, poeta de la angustia.
La poeta Yanira García atrapa notas musicales que surgen del piano donde dos manos mágicas se inspiran y provocan suspiros, manos que pertenecieron a la pianista hidalguense María Teresa Rodríguez. La misma Yanira en otro texto da voz a Helena Paz Garro, una poeta siempre dividida por la fuerza de su padre –Octavio Paz– y las pasiones de su madre –Elena Garro–.
Bárbara Sánchez recupera a “Alejandra Pizarnok y Daniela Camacho, enredadas en la imaginación y la creación. Escritoras y artistas, distintas en épocas y estilos, pero que escriben poesía para apelar y contagiar alientos”.
Los ojos grandes, el mal de amores y la súplica para que me arranques la vida son algunas de las creaciones que ha hecho Ángeles Mastretta, recuperada por Reyna Hinojosa Villalba. En la página 51 una mujer de palabras llamada Rosario Castellanos me inspira. Es así como yo, Elvira Hernández Carballido, enfatizo que ella es una “mujer, pues de palabra. No, de palabra no. Pero sí de palabras, muchas, contradictorias, ay, insignificantes, sonido, chisme, espuma, olvido…”
Con la pasión que la caracteriza, Teresa Dey recupera “Ese viernes”, ese día que Virginia Woolf decidió morir por sí misma pero ese suicidio le dio más fuerza a cada una de sus palabras, por eso hasta la fecha su ensayo “Una habitación propia” nos sigue motivando a escribir.
Eve Gil nos advierte que siempre se intenta arrebatar a las mujeres los créditos de ser pioneras. Entonces narra las provocaciones de Murasaki Shikibu, nacida en el año de 978, la Sor Juana de Japón.
Hermila Galindo y Rosa María Valles se complementan y se confunden, las dos periodistas, las dos nacidas en Durango, la fuerza de su escritura hace visible a una y da reconocimiento a la otra.
Cierra el libro Marisa D’Santos y con su estilo gozoso narra la vida de Dolores Ibarruri, la Pasionaria, quien contra toda adversidad supo canalizar su inconformidad, luchando, escribiendo, volviéndose eterna con su discurso.
El libro es prologado por Manuel Pérez-Petit, solidario y caballero, que con estilo de la verdadera sororidad masculina, celebra nuestros textos con tal gozo que nos dio la alegría de editar esta obra y ser parida por Ediciones Sediento.

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Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.