Doctor José Ramón Amieva, sabemos de tus aspiraciones para ser presidente municipal de Mixquiahuala, en Hidalgo, hecho que celebramos porque la política es una noble actividad que bajo los principios éticos del mandar obedeciendo zapatista puede renacer la esperanza en la demarcación.

Como académico, pero sobre todo como ciudadano crítico de nuestro tiempo, quiero compartir algunas reflexiones que seguramente ya conoces de nuestro bello terruño, que no son consejos ni recomendaciones, son un llamado a la conciencia colectiva para reencontrarnos con la vieja filosofía de la tierra del mezquite, donde dicen que “es el lugar donde nacen y reposan los dioses”.

Esto te lo hemos escuchado decir en varios foros en campaña, que por cierto ha sido a ras de suelo, de oído atento, con la mirada digna y con la palabra empeñada frente a miles de personas que te abrieron las puertas. ¡No las defraudes!

La tierra que pretendes gobernar ha sido lastimada por la inequidad y el uso de prácticas de cacicazgo que han polarizado a la comunidad. La corrupción institucional se ha erguido como el lenguaje de algunos políticos, que ven al espacio público como la oportunidad para enriquecerse y han saqueado al municipio dejándolo en la ruina y tristemente nos acompaña la falta de seguridad, empleo, de servicios básicos e infraestructura productiva.

El pueblo sí es sabio y ha sido recíproco con la clase política oriunda del municipio, porque en las últimas elecciones pidieron el voto y en respuesta la ciudadanía logró dos diputaciones locales y una federal. Una vez transcurridos dos años de esos cargos nos preguntamos, ¿por qué no es proporcional el número de curules con el mejoramiento de nuestro municipio? ¿Dicen que quieren Mixquiahuala y solo pretenden perpetuar a su familia y sus aliados en el poder? Con una honrosa excepción, esos diputados pasarán a la historia como haber pertenecido al periodo más gris del municipio, por ser la comparsa del presidente municipal y de regidores que le acompañaron.

Vacúnate contra el mal del hubris, esa enfermedad que le da a muchos políticos que creen saberlo y poderlo todo; el verdadero municipalismo requiere de profesionales y no de improvisados que ingenuamente agarran millones de pesos del erario público y creen que nadie va a decir nada. No es ético ni moral hacer eso, cuando en nuestro hospital mueren las personas por falta de medicamentos y personal médico.

Durante muchos años, los mixquiahualenses han sido engañados y se sienten defraudados por la política partidista. Estamos seguros que la candidatura que encabezas refresca la esperanza para un mejor porvenir para nuestros hijos, por eso no cesará la difamación, descalificativos y mentira de quienes no pueden construir propuestas para ganar la simpatía del electorado y buscan el discurso donde abunda la plaga emocional que tanto daño hace. ¡Que los memes ni la injuria detengan el mejor proyecto de desarrollo que se ha planteado para el municipio!

Para todas y todos los candidatos, es menester decirles que la ofensa solo contribuye en polarizar a nuestro pueblo y no olvidemos que todos somos hechos del mismo barro amasado, que en tiempos de crisis es necesario que pesen menos nuestros odios y nuestros rencores; por ello, les exigimos que hagan una campaña de altura, de debate y de propuesta, donde la mejor oferta movilice nuestra voluntad el día de las elecciones.

Los ciudadanos consientes no damos cheque en blanco a los políticos porque cada quien responde por sus actos, pero es menester decirte que mucha gente confía en ti y que la mejor respuesta que debes de dar con tu planilla es obrar con el buen ejemplo, caminar con rectitud, en unidad y asumir con responsabilidad las deudas sociales que se tienen con los más necesitados en el municipio. Parece trillado, pero te he oído decir que después de gobernar quieres pasearte sin tener que esconderte del reclamo de la gente, eso habla bien de tu persona y no lo debes de olvidar nunca una vez que el voto te favorezca. Ejemplos de políticos huidizos hay muchos.

Para este compromiso no estás solo, Mixquiahuala es semillero de artistas, profesionistas, comunicadores y deportistas destacados, pero sobre todo te acompaña una ciudadanía digna que está harta de un municipio capturado y carcomido por la corrupción.

Estas líneas no buscan atrincherar a nadie por una oferta política, porque cada quien es libre de elegir y es solo una opinión personal, pero estamos convencidos que antes de colores partidistas están las personas, por ello hoy le deseo el mayor de los éxitos al doctor José Ramón Amieva, un mixquiahualense de rostro y corazón sincero.

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