¡Estamos en guerra!, aquel 28 de mayo, pero del año 1942, los diarios del país informaban que México declaraba la guerra a las potencias del eje: Alemania, Italia y Japón. El motivo fue haber hundido el barco-tanque petrolero Potrero de llano el 13 de mayo de aquel año, frente a las costas de La Florida. Hecho que implicó la violación de todas las normas del derecho internacional, provocando que México enviara una enérgica nota de protesta a los gobiernos alemán, italiano y japonés.
Los dos últimos recibieron la nota, pero no la respondieron; el gobierno de Alemania se negó a recibir la propuesta mexicana. Se dice que Adolf Hitler no tenía en absoluto una buena estima respecto a México. La respuesta nazi a la nota de protesta mexicana fue el hundimiento de otro barco-tanque, El faja de oro.
El día 22 se reunió Manuel Ávila Camacho con su gabinete, y en una larga sesión se acordó pedir al Congreso formalizar a México en un estado de guerra. Grandes sectores de la población nacional se manifestaron en pro de que el país asumiera una conducta beligerante: líderes, políticos, intelectuales y muchos otros prestaron su voz a las exigencias populares, que el discurso y el proyecto de ley del presidente Ávila Camacho expresaban cabalmente.
Ávila Camacho explicó con gran precisión la actitud mexicana: “No declaramos la guerra, porque hacerlo no es un acto de nuestra voluntad, sino que formalizamos un estado de guerra que se nos ha impuesto agrediéndonos”.
Al discurrir los meses se configuró un hecho interesante en pleno corazón de la capital mexicana, ahí estaban reunidos, aquellos hombres que habían tenido la oportunidad de servir al país o bien, en algunos casos, por lastimoso que pareciera, servirse de él. En una gigantesca tribuna colocada frente a la puerta central del Palacio Nacional estaban conglomerados, unos al lado de otros los expresidentes de México, todos unidos por una idea, servir y dar el ejemplo a la ciudadanía que antes de enconos, soberbia y animadversiones, los tiempos eran de unidad nacional.
Estaban el presidente Ávila Camacho; a su derecha se encontraba Plutarco Elías Calles, aquel hombre que había intervenido en política dando como resultado un episodio en el país conocido como El Maximato, caracterizándose por una clara influencia de sus decisiones ante los demás presidentes que justamente él ponía a su antojo, todos acordes a un claro sometimiento de voluntad ante el líder supremo que tras bambalinas era el poder verdadero.
Entre los esbirros de Calles se encontraban Abelardo L Rodríguez, personaje que se hizo famoso por aglutinar en torno a su persona una fortuna cuantiosa gracias a los múltiples casinos que daban dividendos jugosos así como el haberse coludido con la mafia norteamericana. Pascual Ortiz Rubio también conocido como el Nopal por lo baboso, según datos de la época. Cabe señalar un dato curioso ya que hoy en día podríamos con justa razón dar nuevamente este alías a otro presidente y funcionarios de gobierno como es el caso actual. Emilio Portes Gil y Adolfo de la Huerta, este último con un característico gusto por la opera al grado de dar clases de canto justo cuando vivió en EU logrando ser profesor y un gran tenor amateur.
Y por supuesto no podía faltar el general Lázaro Cárdenas, promotor asiduo de la libertad y el progreso de México ante cualquier nación que quisiera imponer sus mandatos ante un pueblo que busca afanosamente su libertad. El caso más característico, la expropiación petrolera aquel 18 de marzo en la cual se dejó en claro que seguía el lema de la Doctrina Monroe ¡México, para los mexicanos!
La guerra en Europa terminó en mayo de 1945 cuando el Ejército soviético tomo Berlín y se logró derrotar a las fuerzas del eje, Hitler y su esposa Eva Braun se suicidaron o por lo menos la historia oficial menciona eso. Mussolini junto con su amante Clara Petacci también se suicidó y su cuerpo fue apedreado por un conglomerado de partisanos que no estaban de acuerdo con las políticas del líder italiano, en cuanto a Japón la guerra duró unos meses más hasta que EU lanzó las bombas atómicas.
Y claro en cuanto a México, a lo largo de su historia trata afanosamente de creer en políticos medianamente justos y transparentes así como lograr una unidad nacional que se requiere en tiempos de desunión y discordia.

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.