Las últimas horas de Benito Juárez fueron agónicas, terribles. La angina de pecho que había contraído lo estaba consumiendo aquel 18 de julio de 1872. Se dice que para los dolores se hirvió agua y justo cuando estaba en su punto de ebullición esta fue vertida en el pecho del benemérito causándole quemaduras graves y dolores terribles, pero en aquellos días no había otro médico para producirle shocks que lo reanimaran.
Más que un nuevo recuento de las últimas horas de don Benito Juárez, me referiré a datos poco conocidos de su personalidad, en particular de sus preferencias gastronómicas y, con mayor detalle, del último menú que degustó el ilustre oaxaqueño.
Presento, en forma condensada, párrafos de la obra Gastos y apuntes de cocina de la casa del señor presidente de la República, don Benito Juárez, 1860-1870-1872, del doctor Carlos Sánchez Silva, Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, 2015, comentado por el periodista y editor Claudio Sánchez Islas y el de la letra.
Los gastos de 1860 (de la dieta de la familia Juárez), los llevó a detalle el mayordomo Domingo Arce, con la siguiente variedad en la compra diaria para el menú: res, puerco, jamón, longaniza, venado, carnero, gallina, pollo, conejo y gran variedad de vegetales; el platillo llamado “olla podrida” seguramente estaría presente a la mesa, siendo todos estos sus ingredientes. El pescado era cotidiano, pero no se especifican sus clases, el aceite, comprado en botija, era de uso escaso, prefiriéndose la manteca, poco se usaban los condimentos europeos como la pimienta y mantequilla, aunque los vinos de Burdeos y el jerez sí estaban presentes como se anota al final del cuadernillo.
Los mariscos no seducían a los Juárez ni al resto de los liberales pese a estar a su alcance durante el exilio veracruzano, pero sí los helados, chocolate, panes “de capricho”, “de huevo” y “regañadas”, sugerentes de una felicidad de la familia reunida en el puerto después de muchos sinsabores, apunta Sánchez Islas.
Se compraban flores y géneros de Bravante, alemaniscos y puntiví para la mantelería, pero estaban excluidos los moles, pipianes, mancha manteles, amarillos y frituras posiblemente para evitar irritar a doña Margarita, quizá ya afectada de algún malestar estomacal para entonces.
Hacia julio de 1870 era el propio presidente quien llevaba, de puño y letra, la cuenta de gastos. Iniciaba la carrera para suceder al coloso de Guelatao con una larga lista de aspirantes a compartir con él el pan y la sal, apunta don Sebastián Lerdo de Tejada y Corral, hombre fuerte del juarismo y de refinada educación: “Hay gentes que comen y gentes que tragan……. un general tuxtepecano y evolucionista encontrará anodino el más delicado de los platillos franceses, pero dándole mole, frijoles y pulque asimilareis su nutrición a su educación” (dejo a la imaginación del lector a quien se refería don Sebastián).
Para diciembre de 1870, apunta el propio Juárez, se compró mayor cantidad de aceite, jerez, vinos y cognac, justo para las últimas navidades de doña Margarita, quien fallece el 2 de enero de 1871.
Hacia abril de 1871 anota Juárez: “Cambio de mayordomo, cocinero y demás criados”, así como compras regulares de “vino jerez” y “vino burdeos”, no bebe una copa de más, conforme a la austeridad republicana, acaso buscaba confortarse por la pérdida de Margarita.
Se apagaba el anciano (para su época) presidente, sus notas son escasas y con poco detalle, pero aun así describe la compra del 12 de julio de 1872 ‑la última que haría‑, con su última caja de Burdeos, algo de jerez y cognac.
Para el día 16 haría el benemérito su testamento gastronómico:
“Julio 16 lunes”
“Vinos: media copa de jerez, Burdeos, pulque, sopa (de) tallarines, huevos fritos, arroz, salsa picante de chile piquín, bistec, frijoles, fruta y café. Entre una y dos de la tarde. En la noche, a las nueve, una copa de rompope. Copa chica”.
Burdeos y pulque tal vez, más que maridaje, hagan amasiato con el resto del menú, pero así lo dispuso don Benito en la que bien podría haber sido su última voluntad, cualquiera el caso fue un menú austero, pero bastante apetecible.

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.