Tocan metal infernal

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infierno
Cerca de 80 mil almas abarrotaron el autódromo Hermanos Rodríguez, en la segunda jornada del Corona Hell & Heaven

JUAN CARLOS GARCÍA / AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

Minutos infernales y horas celestiales vivieron ayer los asistentes a la segunda jornada del Corona Hell & Heaven.
Ozzy Osbourne y Judas Priest elevaron al público hasta el cielo, que llegó a desquiciarse con el metal pesado del festival, pues no hubo quien los parara en sus respectivos escenarios, dejaron a todos satisfechos.
El líder de Black Sabbath, en su faceta solista, ametralló a la concurrencia con piezas como “Bark at the Moon”, “Mr Crowley” y “I don’t know”, y Rob Halford, con su Judas Priest, se rifó con rolas como “War pigs”, “The ripper” y “Turbo lover”.
Entre las 80 mil almas que abarrotaron el autódromo Hermanos Rodríguez brilló el negro en las playeras, y parecía que todos se pusieron de acuerdo para formar una muchedumbre de similar atuendo, pues lo único que cambió fue el estampado, que varió en nombres de bandas, frases y logotipos.
Los instantes de infierno los dieron Marilyn Manson y Megadeth, quienes tuvieron problemas con el sonido, aunque mucho más el primero, lo que le costó rechiflas y molestias generalizadas.

Incluso Manson se puso furioso durante su intervención en el AT&T Heaven Stage, ya que su micrófono no se escuchaba. Molesto, regañó a su staff mientras estuvo en el escenario y como nadie arregló el problema, le pintó un dedo a uno de ellos.
Paró por instantes el show, agradeció al público su paciencia y solo los más cercanos a él escucharon lo que decía. Dijo amar a México, se envolvió en una bandera nacional y se despidió contrariado.
Y una situación similar vivió Megadeth en el escenario vecino, el Corona Hell Stage, en donde canciones emblemáticas como “Hangar 18”, “My darkest hour” y “Conquer or die!”, se vieron opacadas por el volumen bajo y las bocinas crujiendo, aunque la agrupación no dio señales de disgusto.

En la explanada del lugar los puestos de agua gratis, para evitar la deshidratación hicieron más llevadera y entretenida la maratónica jornada que se aventó el público, lo mismo que las golosinas y souvenirs regalados por patrocinadores.
Abundaron los vasos de cerveza, las hamburguesas y hotdogs. El olor a mariguana surgió ya entrada la noche y la fila para comprar café se hizo interminable con el frío nocturno.
Hubo artistas del performance que recorrieron en una camioneta vieja el lugar, y se caracterizaron al estilo de Mad Max para amenizar la tarde, mientras los shows de brujería, gojira y saxon convocaban a miles de fans metaleros.
Al público le fascinó la presencia de una capilla improvisada, con un padre simulando ser el vocalista de la banda sueca Ghost, vestido de Papa, el cual aparentó casar a varias parejas que le entraron al show de figurar bodas metaleras.

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