El Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en Hidalgo va también por una política de austeridad en el Congreso local. Como advirtió ese partido durante toda la etapa de campañas, una de sus banderas será ir por esa clase dorada que vive con salarios de ensueño y que ha provocado un divorcio entre la ciudadanía y su clase política. La diputada morenista Susana Ángeles Quezada anunció en entrevista con este diario que la política que ya comenzó a nivel nacional llegará a Hidalgo, lo que implicará reducir gastos en el Congreso local que incluyen, por ejemplo, la dotación de automoviles para legisladores y una revisión salarial, principalmente, “no sin antes analizar todas las partidas que constituyen los ingresos”, explicó la representante popular por el distrito de Tizayuca. Lo anterior, pese a que el de Hidalgo es uno de los congresos a nivel nacional cuyos salarios de sus trabajadores son menores respecto al de sus pares en otros estados. Actualmente, los legisladores ganan poco menos de 50 mil pesos mensuales, mientras que quien preside la junta de gobierno 52 mil pesos. Aparte de otros ingresos que les son depositados bajo el rubro de apoyo a la actividad legislativa. La política de austeridad, todo parece indicar, no tiene vuelta atrás e Hidalgo no es la excepción. De filón. En Hidalgo el PRI sigue enquistado en la junta de gobierno. La priista María Luisa Pérez no solo mandó publicar en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo el primer acuerdo que la ponía de presidenta pese a que hubo un segundo acuerdo aprobado por el pleno, sino que ahora mandó instalar una puerta en el cuarto piso de la torre legislativa para blindarse contra cualquier intruso.

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