Tolerar o aplicar la ley, he ahí el dilema en Pachuca

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editorial

El ayuntamiento se metió a un tema delicado, pero que no puede torear o irse por la tangente: ordenar las capillas, esos nichos religiosos que son parte del paisaje urbano y rural de nuestro país y que están profundamente arraigados en nuestra cultura. Solo que, como sucede normalmente, su construcción no precisamente es compatible con las leyes y reglamentos que buscan ordenar nuestra vida pública. Desde el pasado jueves, el ayuntamiento capitalino empezó a actuar a raíz, según narraron las autoridades, de varias denuncias. La acción que provocó la resistencia, sobre todo de simpatizantes de la Federación de Organizaciones Independientes de Hidalgo (Foideh), que lidera Óscar Pelcastre, fue la demolición de dos capillas en la popular colonia Felipe Ángeles: una de la Virgen de Guadalupe y otra de la Santa Muerte. Ayer, simpatizantes de esa organización acudieron a la alcaldía para exigir “respeto a la libertad de expresión”. También ayer, en la colonia La Raza, la alcaldía derribó una capilla que despertó la indignación de los vecinos. Enrique Viveros López, vecino de esa zona, narró lo doloroso que fue ver desaparecer el nicho religioso que 16 años atrás fue construido, como sucede con este tipo de obras, con la cooperación y participación de los colonos. Quizá por eso advirtió: “Nos pegaron donde nos duele, pero nos va a fortalecer”. La alcaldía está ante un dilema: o evita el descontento popular y tolera esas construcciones aunque sean ilegales; o hace valer la ley, que es una de sus más altas responsabilidades. Eduardo Sánchez Rubio, titular de la Secretaría de Obras Públicas del ayuntamiento, nos recordó que las capillas demolidas violaban el artículo 16 del reglamento de construcciones de Pachuca, que advierte que “la invasión de la vía pública con construcciones o instalaciones aéreas o subterráneas, será severamente sancionada”. El artículo 17 del mismo reglamento también establece que para realizar cualquier construcción, deberá solicitarse una licencia de construcción, documento que en ninguno de los casos fue presentado. ¿Qué debe hacer la alcaldía: aplicar la ley o tolerar los efectos colaterales que esto implica? Finalmente, ya tomó una decisión, cuestionable, pero correcta desde el punto de vista de la ley y su responsabilidad. De filón. Y precisamente hablando de los efectos colaterales de no aplicar la ley, lo que debe buscar una autoridad es evitar que se negocie la ley con manifestaciones y actos de presión. Evitar que, por ejemplo, la Foideh se manifieste ante la alcaldía de Mineral de la Reforma para exigir la reapertura de dos centros nocturnos, o “tables”, como popularmente se conocen.

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