El maíz es el alimento por excelencia de un amplio sector de la población mexicana, el aumento a los productos que de ese grano derivan sería un plomazo directo al bolsillo de una sociedad cada vez más empobrecida. Por fortuna, ayer los industriales del ramo acordaron con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) no aumentar el precio de la tortilla, a cambio de que la instancia federal frene los costos de las harineras. El acuerdo se desprende de una reunión que 28 líderes de ese sector sostuvieron con el procurador Ricardo Sheffield Padilla, abriendo con ello una válvula de escape para el asfixiado sector tortillero nacional. Aumentar el precio de la masa significaría un incremento en efecto dominó a otros productos básicos en la dieta del grueso poblacional. Por ello, y en medio de una emergencia económica como la que atravesamos, no es una alternativa. En entrevista con este diario, Martín Martínez Destunis, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Masa y la Tortilla, confirmó la disposición del gremio para mantener el precio actual. El empresario informó que hoy el titular de la Profeco se reunirá con los propietarios de las harineras, por lo que el acuerdo está en la gestión que logre el guanajuatense Ricardo Sheffield. De filón. Investigar la compraventa de la antigua fábrica La Maestranza en favor de un funcionario de gabinete, es una obligación de un gobierno que privilegia el Estado de Derecho y lucha contra la corrupción.

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