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Trabajo en la calle, una elección

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Para Eliel y Naresh el malabar es su forma de vida, cualquiera pensaría que la falta de oportunidades los ha obligado a ganarse el sustento en los cruceros, en largas jornadas bajo el Sol, pero no es así, lo hacen porque esa actividad les permite balancear su vida entre obtener un ingreso para mantener a sus familias y hacer lo que les gusta.

 

El malabarismo, un estilo de vida

Son jóvenes y trabajan en las calles; su oficio: malabaristas. Cualquiera pensaría que la falta de oportunidades los ha obligado a ganarse el sustento en los cruceros, en largas jornadas bajo el Sol, pero no es así.
Para Eliel Laguna Madrid y Naresh Cruz Martínez, de 24 y 22 años, respectivamente, “el malabar” como le llaman, “es un trabajo por elección”, ambos mantienen familias con el ingreso de entre 100 y 200 pesos promedio por día, que en ocasiones, cuando el día es bueno, ronda hasta en los 500 pesos por una jornada de cinco horas.

Para ellos, esa ocupación les permite hacer y vivir de lo que les gusta, pero sin las presiones de los empleos formales.
No obstante, además del gusto, hay razones de fondo en su decisión: Eliel tiene carrera trunca en Artes Visuales, estudiaba en el Instituto de Artes pero hace cerca de tres años, el gobierno estatal suspendió a los malabaristas el permiso para trabajar, por lo que se quedó sin ingresos para seguir solventando sus estudios.


“Siempre quise estudiar, pero en ese tiempo me sostenía del malabar, y el gobierno cerró los permisos para malabaristas y nos empezaron a recoger a todos; era mi único sustento para mantener la escuela y a mi familia, porque tengo un bebé y esposa, entonces, cuando cerraron esas oportunidades no me alcanzaban ni los tiempos para continuar en la escuela”, dijo.
En entrevista para Libre por convicción Independiente de Hidalgo, afirmó que sí hay oportunidades de trabajo en Pachuca, sin embargo, ellos aman su oficio y lo eligieron como forma de vida.

“Sí hay oportunidades de trabajo en Pachuca, tal vez lo que se tiene es una mala noción de este trabajo, mi amigo y yo elegimos esto porque nos gusta, él tiene una licenciatura técnica en tatuaje y pigmentación. Muchos de aquí sí trabajamos por nuestras familias, pero no quiere decir que lo hagamos de mala gana, pero es nuestra vocación”, indicó.
Su jornada de trabajo, abundó, inicia alrededor de las 8 horas, cuando sale de su casa, luego regresa a ella alrededor de las 13 horas para comer con su familia y concluir su jornada laboral a las 19 horas.
Admite que a algunos les gusta la estabilidad que brinda el trabajo fijo, pero a otros “vivimos de lo que la gente nos da”, simplemente por vocación.


Asegura que pertenece a un grupo de personas que hacen lo que les gusta: “viajar, conocer, experimentar, son actividades que nos llenan y las hacemos con placer”.
Por su parte, Naresh Cruz Martínez estudió artes circenses, teatro y clown en la Ciudad de México. Radica en Pachuca desde hace medio año y afirma que le gusta la profesión de malabarista, porque le permite expresarse.

“Yo lo hago por elección, no por falta de oportunidades, las oportunidades están limitadas, pero cada uno tiene su elección personal en ese aspecto”, comentó.
Esa ocupación le permite llevar el sustento a su esposa y seis miembros más de su familia: cuatro perros y dos gatos.
“Creo que esto del malabar me permite avanzar como persona; me permite sacar lo que necesito y tomar el tiempo para la familia como lo necesito, es decir, sacar lo que necesito (dinero) y tener tiempo para mi vida”, expresó.

Buscan dignificar oficio con organización

Las aspiraciones de Eliel y Naresh van lejos, por ello, con el afán de dignificar su profesión apuestan por formalizar un colectivo u organización que les permite proyectar su trabajo y lograr que la gente lo aprecie de forma distinta, es decir, más allá de la vagancia y la informalidad.
“Queremos cambiar el concepto y dar a conocer que es una disciplina, que tenemos que practicar todo el día para ofrecer un espectáculo de calidad”, indicó.

Pese a que las calles
son libres, estos jóvenes deben lidiar con organizaciones que pretenden cobrar cuotas por trabajar, es el caso de la Federación de Organizaciones Independientes del Estado de Hidalgo (Foideh)

No todo el tiempo estamos felices, pero llegamos y ponemos una sonrisa a la gente”

Eliel

 

Yo lo hago por elección, no por falta de oportunidades, las oportunidades están limitadas, pero cada uno tiene su elección personal en ese aspecto”

Naresh

De acuerdo con datos de la Encuesta Intercensal 2015 que elabora el Inegi, en Hidalgo:

la población total asciende a 2 millones
858 mil 359 personas de las cuales 710 mil 763 son jóvenes de entre 15 y 29 años, es decir, 24.86 por ciento

 

Grupos quinquenales de edad Población Porcentaje de población económicamente activa Ocupada Desocupada Población no económicamente activa
15-19 años 252,974 21.86 91.24 8.76 77.85
20-24 años 244,185 50.22 93.76 6.24 49.57
25-29 años 206,604 63.32 95.96 4.04 36.49

 

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