La deuda que arrastra TransCanada por beneficencia comunitaria crece, y junto con ella, las sospechas de ser una empresa carente de responsabilidad social.
Habitantes del municipio de Tlahuiltepa denunciaron ayer en la sede del Poder Legislativo que la trasnacional incumple desde hace cuatro años un convenio firmado con la alcaldía por 25 millones de pesos en obra pública para 18 comunidades.
Esto como parte de las acciones para resarcir los daños que dejó la construcción del gasoducto Tamazunchale-El Sauz. El acuerdo, firmado en julio de 2013, simplemente quedó sepultado.
Apenas en septiembre del año pasado, en la antesala del gasoducto Tuxpan-Tula, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la empresa firmaron un convenio mediante el cual la compañía se comprometió a donar un millón de dólares. Ese acuerdo, según la SEP, representa la mayor donación que una trasnacional ha hecho al Instituto Nacional para la Educación de los Adultos para fortalecer la infraestructura de los espacios educativos destinados a ese sector.
Pero la buena voluntad de los canadienses quedó en entredicho tras las denuncias que hicieron ayer pobladores de Tlahuiltepa.
El gasoducto Tamazunchale-El Sauz concluyó en 2014 y, a tres años de distancia, TransCanada no ha cumplido la construcción de un auditorio en San Miguel Miraflores, un vado en La Concordia, así como la edificación de una iglesia y una techumbre en Media Luna.
Dicen que prometer no empobrece, así que entre los compromisos incumplidos está un puente vehicular en Lázaro Cárdenas, además de la donación de tractores y 85 caballos para las comunidades, entre otras omisiones.
Por lo anterior, quedan en el aire los acuerdos que la transnacional pueda cumplir. Afortunadamente en el gobierno hay quienes dudan, así que es buen momento para preguntarse si antes de liberar permisos, ¿no sería mejor obligar a los de la hoja de maple a pagar los compromisos pendientes?
De filón: el gobernador Omar Fayad hizo un fuerte llamado de atención a jueces y magistrados para que analicen a conciencia la liberación de “verdaderos criminales”, poniendo en duda el engranaje del Nuevo Sistema de Justicia Penal.

Comentarios